El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrenta su peor nivel de aprobación desde que asumió por primera vez el cargo en 2003. Según una encuesta publicada este viernes 14 de febrero de 2025 por el instituto Datafolha, solo un 24% de los brasileños califica su gestión como «buena» o «muy buena», la cifra más baja de todos sus mandatos.
La caída es significativa: en diciembre de 2024, su aprobación era del 35%, lo que representa una reducción de 11 puntos en apenas dos meses. En contraste, quienes consideran su administración «mala» o «muy mala» aumentaron de 34% a 41%, en un contexto de críticas por el manejo económico y dificultades para controlar el discurso en redes sociales.
Polémicas y dificultades en redes sociales
Uno de los factores que ha golpeado la imagen del líder del Partido de los Trabajadores (PT) es la inflación, un tema sensible en la economía brasileña. Sus declaraciones recientes al respecto generaron controversia.
«Si un producto está caro, no lo compre», dijo Lula, provocando críticas desde distintos sectores, que lo acusaron de minimizar la crisis que afecta a millones de brasileños.
A esto se suma su retroceso con el sistema de pagos PIX, ampliamente utilizado en Brasil. En enero, su gobierno descartó cambios en la plataforma tras una ola de desinformación que aseguraba que se impondrían nuevos impuestos sobre las transacciones digitales. La medida nunca fue anunciada oficialmente, pero la difusión de falsos rumores debilitó su estrategia de comunicación.
Popularidad en mínimos históricos
Los datos de Datafolha, obtenidos de 2.007 entrevistas realizadas el 10 y 11 de febrero, confirman que Lula nunca había tenido un respaldo tan bajo.
El último antecedente similar se remonta a 2005, cuando su aprobación cayó al 28% en medio del escándalo de corrupción del Mensalão, que sacudió su primer mandato.
Sin embargo, en aquella ocasión Lula logró revertir la crisis y fue reelegido en 2006 con amplio respaldo. Esta vez, el escenario es distinto: el desgaste político y económico, sumado a su edad (79 años), generan incertidumbre sobre su futuro.
¿Buscará la reelección en 2026?
El propio Lula evitó definiciones sobre una posible candidatura en los próximos comicios presidenciales.
«Es muy temprano para hablar de la elección de 2026», dijo en una entrevista con la radio Clube do Pará. «Si estoy bien y creo que puedo ser candidato, me presentaré. Pero no es mi prioridad ahora».
El estado de salud del mandatario también es un tema de debate. A pesar de su estilo enérgico y activo en la política, su avanzada edad y eventuales problemas médicos podrían jugar un rol clave en su decisión de continuar en el poder.
Por ahora, el desafío de Lula es recuperar la confianza de los brasileños y frenar la erosión de su popularidad, en un escenario donde la oposición, encabezada por sectores de derecha y extrema derecha, busca capitalizar su caída.







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