El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la noche de este domingo que mantendrá una conversación telefónica el próximo martes con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en un intento por negociar el fin de la guerra en Ucrania. La declaración fue realizada a bordo del avión presidencial Air Force One, donde el mandatario ofreció detalles sobre su plan de mediación que, según él, podría poner fin al prolongado conflicto.
“Estamos avanzando en la discusión para dividir ciertos activos entre Ucrania y Rusia, incluyendo tierras y plantas energéticas”, aseguró Trump a los periodistas, sin precisar mayores detalles sobre el alcance de dicha propuesta. “Está muriendo mucha gente”, advirtió el mandatario, quien ha insistido en la urgencia de alcanzar un acuerdo que ponga fin a las hostilidades.
“Putin aceptará el acuerdo”
Horas antes, en una entrevista pregrabada difundida en el programa Full Measure, el presidente Trump expresó confianza en la disposición de Putin para aceptar las condiciones de la negociación. “Creo que estará de acuerdo. Realmente lo creo. Le conozco bastante bien y pienso que podemos lograrlo”, afirmó.
Trump hizo referencia a un acuerdo de cese al fuego ya pactado entre Estados Unidos y Ucrania, y señaló que ahora las conversaciones se centran en involucrar a Rusia. “Sabremos un poco más el lunes, y con suerte serán buenas noticias”, agregó el mandatario, quien desde su retorno a la Casa Blanca ha puesto énfasis en su compromiso de mediar en el conflicto.
El Kremlin confirma la llamada, pero evita adelantos
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó la mañana de este lunes los preparativos para la conversación entre ambos líderes. Sin embargo, evitó ofrecer detalles sobre el contenido de la reunión. “Nunca nos adelantamos a los acontecimientos. El contenido de las conversaciones entre dos presidentes no está sujeto a ninguna discusión previa”, enfatizó Peskov en su habitual rueda de prensa.
Una promesa de campaña que busca cumplir
Durante su campaña electoral y tras su toma de posesión el pasado 20 de enero, Trump reiteró que resolvería el conflicto en Ucrania “en sus primeras 24 horas” de mandato. Aunque más tarde reconoció el tono sarcástico de la promesa, ha insistido en su intención de lograr una solución rápida y sostenible. “Lo que quiero decir es que me gustaría resolverlo, y creo que tendré éxito”, explicó en la reciente entrevista televisiva.
El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz, sostuvo este domingo en Fox News que Trump es el único líder capaz de lograr un acuerdo de paz. “Sabemos con quién estamos tratando en todos los lados. Vamos a hacer un trabajo de diplomacia que incluirá la estrategia del palo y la zanahoria para lograr que ambas partes se sienten en la mesa, pero también para resolver esto de una manera que sea permanente y duradera”, afirmó Waltz.
Un alto el fuego en marcha
La pasada semana, una delegación estadounidense encabezada por el representante especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, viajó a Moscú para reunirse con Putin y avanzar en la propuesta de un alto el fuego de 30 días, ya acordado previamente entre Washington y Kiev durante una cumbre celebrada en Arabia Saudita.
Putin, por su parte, habría manifestado su respaldo a la tregua, aunque expresó ciertas reservas respecto a su implementación y a los mecanismos de verificación. También consideró “deseable” mantener una conversación directa con el presidente Trump para resolver los detalles pendientes.
Consultado sobre si ya se ha producido ese diálogo, Trump prefirió no ofrecer una respuesta concreta, pero aseguró que “estamos tratando con él y va bastante bien”.
Expectativa internacional
El anuncio del diálogo entre Trump y Putin genera expectativa a nivel global. La comunidad internacional sigue de cerca los movimientos diplomáticos entre Washington y Moscú, en momentos en que la guerra en Ucrania ha dejado decenas de miles de víctimas y una crisis humanitaria sin precedentes en la región.
Los próximos días serán clave para determinar si las intenciones expresadas por ambos mandatarios se traducen en un acuerdo tangible que lleve a un alto el fuego efectivo y, eventualmente, al fin del conflicto.







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