El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes la aplicación de un arancel del 25 % sobre las transacciones comerciales con su país para aquellas naciones que adquieran petróleo o gas de Venezuela. La medida, definida como un «arancel secundario», entrará en vigor el próximo 2 de abril y refuerza la política de presión económica de Washington sobre el gobierno de Nicolás Maduro.
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, Trump justificó la decisión señalando que el gobierno venezolano ha enviado “decenas de miles de criminales de alto nivel y otros delincuentes” a Estados Unidos, de manera “intencionada y fraudulenta”.
“Entre las bandas que han enviado a Estados Unidos se encuentra el Tren de Aragua, que ha sido designada como ‘Organización Terrorista Extranjera’. Estamos en el proceso de devolverlos a Venezuela. ¡Es una tarea enorme!”, escribió el mandatario republicano.
Asimismo, Trump acusó a Caracas de mantener una actitud “hostil” hacia Estados Unidos y de socavar las libertades que, según él, defiende su nación.
Golpe al sector energético venezolano
La medida llega pocas semanas después de que Washington fijara como fecha límite el 3 de abril para que la petrolera estadounidense Chevron liquide sus operaciones en Venezuela. La empresa ha sido una de las pocas compañías extranjeras con autorización para operar en el país sudamericano y actualmente aporta alrededor de 200.000 barriles diarios de petróleo, una quinta parte de la producción venezolana.
Caracas ya ha advertido que las restricciones a Chevron y la imposición de aranceles a los compradores de su crudo podrían generar un impacto significativo en el mercado petrolero internacional, en momentos en que la oferta global enfrenta presiones debido a conflictos geopolíticos y fluctuaciones en la demanda.
Relaciones cada vez más tensas
Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos se encuentran en su punto más bajo desde que Maduro rompió lazos con Washington en 2019, durante el primer mandato de Trump. Aunque su sucesor, el demócrata Joe Biden, intentó abrir canales de diálogo con Caracas para impulsar la celebración de elecciones en julio pasado, dichos comicios fueron calificados como fraudulentos por Estados Unidos, la Unión Europea y diversos organismos internacionales.
Trump, al igual que Biden, ha expresado su apoyo al opositor venezolano exiliado Edmundo González Urrutia, quien ha denunciado irregularidades en el proceso electoral y reivindica su victoria en las urnas.
Con esta nueva sanción comercial, la administración Trump intensifica la presión sobre Maduro y complica el panorama económico para el régimen venezolano, que ya enfrenta un escenario crítico debido a la caída de su producción petrolera y las sanciones impuestas por Washington en los últimos años.
Las reacciones de la comunidad internacional aún están por conocerse, pero la medida podría generar un reacomodo en el comercio energético global, especialmente en países que dependen del crudo venezolano.







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