El Gobierno de Ecuador oficializó su decisión de no continuar con la concesión del campo Sacha, bloque petrolero estratégico ubicado en la Amazonía, que había sido adjudicado al consorcio chino-canadiense Sinopetrol, conformado por Amodaimi Oil Company y Petrolia Ecuador.
La medida fue comunicada formalmente a las compañías mediante un oficio suscrito por el viceministro de Hidrocarburos, Guilhermo Ferreira, con fecha 21 de marzo de 2025, al que tuvo acceso EL UNIVERSO y cuya autenticidad fue confirmada por el Ministerio de Energía y Minas (MEM).
Incumplimiento en el pago de la prima de entrada
En el documento, dirigido a Cheng Benhe (Amodaimi Oil Company) y Ramiro Páez (Petrolia Ecuador), Ferreira expone que la decisión responde al incumplimiento del pago de la prima de entrada, establecida en 1.500 millones de dólares, monto que debía ser transferido hasta las 21:00 del 11 de marzo, según lo dispuesto por el presidente Daniel Noboa mediante carta pública difundida el 5 de marzo.
“La no transferencia oportuna del valor acordado constituye una causal suficiente para no proceder con la firma del contrato de participación”, indica el oficio. A esto se suma, según el texto, que el consorcio no presentó ningún documento habilitante ante el Ministerio para formalizar la firma del contrato.
Fin de la negociación por el bloque 60
El contrato proyectado contemplaba la explotación, desarrollo y actividades de exploración adicional en el bloque 60, conocido como campo Sacha, uno de los más productivos del país. La iniciativa había sido anunciada por el Gobierno como parte de su estrategia para atraer inversión extranjera en el sector energético.
Sin embargo, la falta de cumplimiento por parte del consorcio terminó por frenar el proceso. El documento oficial expresa que, “al no cumplirse con los requisitos necesarios previamente establecidos, no se podrá celebrar el referido contrato”.
Puerta abierta a nuevas inversiones
Pese a la cancelación, el Gobierno expresó su apertura a futuras colaboraciones. El viceministro Ferreira concluye el oficio agradeciendo a los representantes de Sinopetrol “por su interés de invertir y haber participado en la negociación” e invita al consorcio a participar en próximos proyectos de inversión energética.
Esta decisión marca un giro importante en la política energética del país y plantea interrogantes sobre los mecanismos de adjudicación, la seriedad de los compromisos asumidos por los inversionistas, y los tiempos establecidos para asegurar acuerdos de magnitud estratégica. Mientras tanto, el campo Sacha, clave para la producción nacional, permanece bajo la administración estatal a la espera de una nueva hoja de ruta.







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