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Fake news, la amenaza silenciosa que pone en jaque la recta final de las elecciones en Ecuador

A pocas semanas de celebrarse la Segunda Vuelta de las Elecciones Generales 2025 en Ecuador, el avance de las noticias falsas —conocidas mundialmente como fake news— se ha convertido en un desafío de primer orden para el proceso electoral. Estas narrativas manipuladas, que se propagan con velocidad a través de redes sociales y plataformas digitales, amenazan con distorsionar la percepción ciudadana y alterar el curso democrático.

Los especialistas coinciden en que la proliferación de estas mentiras disfrazadas de información representa una amenaza real para la toma de decisiones informadas por parte del electorado, especialmente en un contexto marcado por la polarización y la inmediatez de los canales digitales.

Manipulación y desinformación estratégica

La comunicadora social y PhD en comunicación estratégica y política, Sandy Calle, sostiene que las fake news constituyen una herramienta de manipulación emocional, diseñada para alterar percepciones y modificar la intención de voto.

“Aunque hoy la ciudadanía ha desarrollado un mayor criterio analítico, eso no significa que estas narrativas falsas no tengan un impacto real. Pueden dañar seriamente la reputación de los candidatos”, subraya Calle.

De acuerdo con la especialista, la desinformación dificulta el acceso a datos verificados sobre los planes de gobierno, trayectorias o posturas políticas, lo que merma la capacidad de los votantes para decidir con base en hechos reales. Señala que en esta campaña se han identificado noticias falsas vinculadas a ambas candidaturas finalistas, particularmente en torno a aspectos personales o supuestas gestiones pasadas.

Polarización, división y pérdida de confianza

Además del daño a la imagen de los actores políticos, las fake news alimentan un fenómeno preocupante: la polarización social. Para Calle, la falta de campañas informativas serias abre la puerta al uso emocional de la desinformación.

“Estas noticias explotan emociones como la ira, el miedo o la sospecha. Generan desconfianza hacia las instituciones y a la larga debilitan el tejido democrático”, advierte.

Calle enfatiza la urgencia de regular el uso de las redes sociales, dado que son el principal canal de difusión de noticias falsas. A través de ellas, se viralizan con rapidez contenidos maliciosos que pueden derivar en persecuciones, calumnias y desinformación masiva.

“Cuando las personas se alimentan únicamente de contenido falso o sesgado, se aíslan de la realidad y viven en burbujas informativas. Esto es extremadamente peligroso”, añade.

Educación digital y pensamiento crítico

Para Patricio Vidal, ingeniero en marketing, es clave aprender a identificar patrones de desinformación. “Cualquier noticia que provoque una reacción emocional inmediata debe ser cuestionada. Las fake news se diseñan para eso: para manipular rápidamente nuestros sentimientos”.

Vidal recomienda el uso de herramientas digitales de verificación, como Snopes o FactCheck.org, y destaca la importancia de consultar medios reconocidos y fuentes oficiales antes de compartir contenidos dudosos.

“Educar a la ciudadanía sobre cómo operan las noticias falsas ayuda a frenar su propagación y a preservar la integridad del debate público”, afirma.

Efectos psicológicos y sociales

Más allá del terreno político, el impacto de las fake news alcanza también a la salud mental. La psicóloga Verónica Ochoa alerta sobre los efectos de las noticias falsas de corte sensacionalista, que pueden desencadenar emociones extremas como miedo, indignación o paranoia.

“Estas emociones distorsionan el juicio y pueden generar reacciones violentas o irracionales. Basta recordar el trágico caso de Posorja, donde personas fueron linchadas a raíz de un rumor falso”, ejemplifica Ochoa.

La especialista advierte que la exposición constante a contenidos falsos y alarmistas puede derivar en ansiedad crónica, estrés y un estado permanente de desinformación, lo que entorpece la capacidad de discernimiento objetivo en contextos decisivos como una elección.

¿Qué se puede hacer?

En medio de este complejo escenario, iniciativas como Ecuador Verifica —una plataforma dedicada a comprobar la veracidad del discurso público y electoral— buscan mitigar el impacto de la desinformación. Sin embargo, los expertos coinciden: la prevención comienza con cada ciudadano.

Verificar antes de compartir, desconfiar de titulares escandalosos y mantenerse informado a través de medios confiables son acciones mínimas pero poderosas frente a un fenómeno que amenaza con convertirse en el mayor enemigo de la democracia.

En resumen, las fake news no solo representan un riesgo comunicacional: son una amenaza directa al proceso electoral, a la cohesión social y a la salud pública. En esta etapa crítica del calendario electoral, combatirlas es una responsabilidad colectiva.

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