En medio del recrudecimiento de la guerra comercial entre las dos principales economías del mundo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, renovó este miércoles 9 de abril su llamado a las grandes corporaciones estadounidenses para que trasladen sus operaciones de regreso al país, una estrategia que busca contrarrestar el impacto de los nuevos aranceles anunciados por China.
“Este es un EXCELENTE momento para trasladar su EMPRESA a los Estados Unidos de América, como ya lo están haciendo Apple y muchas otras, en cifras récord”, escribió el mandatario en su red social Truth Social, en su primera reacción pública tras el anuncio de Pekín de elevar del 34 % al 84 % los aranceles a los productos estadounidenses.
Incentivos para el retorno
En su mensaje, Trump aseguró a las empresas que regresen al país que contarán con condiciones excepcionales: “cero aranceles, conexiones y aprobaciones eléctricas/energéticas casi inmediatas”, y garantizó que no sufrirán demoras relacionadas con regulaciones ambientales.
“¡No espere, hágalo ya!”, instó el presidente, cerrando su publicación con su ya emblemático lema: “Make America Great Again”.
Este nuevo llamado se produce semanas después de que Apple anunciara una inversión récord de más de 500.000 millones de dólares en territorio estadounidense para los próximos cuatro años, junto con la creación de 20.000 nuevos empleos, en respuesta a un pedido previo del mandatario.
China responde con dureza
La respuesta de Pekín no se hizo esperar. El Ministerio de Finanzas chino comunicó este miércoles que el aumento arancelario entrará en vigor el 10 de abril, como reacción al gravamen adicional del 50 % anunciado por Trump el día anterior, lo que eleva al 104 % la carga impositiva total a las importaciones chinas en EE. UU.
En un comunicado oficial, las autoridades chinas calificaron la medida estadounidense como un “repetido error” y aseguraron que su país “no se quedará de brazos cruzados” ante lo que consideran una escalada unilateral y dañina para la economía global.
Además, el Ministerio de Comercio de China incluyó a 12 empresas estadounidenses en su lista de control de exportaciones. Entre las firmas sancionadas figuran nombres vinculados a sectores estratégicos como drones (BRINC), aeronáutica (Novotech), maquinaria (Marvin Engineering Company) y radares (Echodyne).
Una nueva etapa en la guerra comercial
El conflicto arancelario entre Washington y Pekín, iniciado durante el primer mandato de Trump en 2018, vuelve a escalar a niveles preocupantes. Con la campaña presidencial de 2024 aún fresca en la memoria política y Trump nuevamente en la Casa Blanca, el discurso proteccionista y la presión sobre las multinacionales para repatriar empleos y producción se ha intensificado.
El mensaje es claro: en el tablero geopolítico y económico global, las tensiones entre EE. UU. y China no solo se libran con cifras y sanciones, sino también con llamados estratégicos desde la más alta esfera del poder.







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