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Europa bajo el agua: el continente vive su año más lluvioso en una década y enfrenta un futuro climático alarmante

De un Danubio desbordado arrasando a su paso hasta las trágicas inundaciones en la región valenciana de España, que se cobraron cientos de vidas, Europa enfrentó en 2024 uno de los capítulos más devastadores de su historia climática reciente. Así lo confirmó este martes el observatorio europeo Copernicus, en un informe elaborado junto con la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Las cifras son impactantes: 413.000 personas afectadas, al menos 335 víctimas mortales y pérdidas económicas estimadas en 18.000 millones de euros (aproximadamente 20.000 millones de dólares). “Son las inundaciones más extensas que Europa ha experimentado desde 2013”, afirmó Samantha Burgess, subdirectora del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), durante una rueda de prensa.

Un diluvio sin tregua

El año 2024 fue uno de los diez más lluviosos del continente desde 1950, con fenómenos extremos prácticamente mes a mes. El informe destaca que enero comenzó con inundaciones en el Reino Unido, seguido por febrero en el norte de España, marzo y mayo en el norte de Francia, y junio en Alemania y Suiza.

Los grandes ríos europeos, como el Támesis en Inglaterra y el Loira en Francia, alcanzaron niveles no vistos en más de tres décadas, impulsados por precipitaciones intensas que desbordaron cualquier sistema de contención.

El pico climático del año ocurrió en septiembre, cuando la tormenta Boris descargó el equivalente a tres meses de lluvia en solo cinco días, afectando a ocho países de Europa central y oriental. Un mes después, la furia del Mediterráneo trajo consigo intensas tormentas que arrasaron la provincia española de Valencia, con un saldo devastador de 232 fallecidos.

El calentamiento global potencia los extremos

2024 fue también el año más cálido jamás registrado a nivel mundial, lo que agravó la intensidad de las lluvias. Los climatólogos advierten que una atmósfera más caliente tiene una mayor capacidad de retención de humedad, lo que provoca tormentas más violentas y precipitaciones más intensas.

“Con el calentamiento global estamos viendo eventos extremos cada vez más frecuentes e intensos”, señaló Burgess, quien aclaró que, si bien ciertos contrastes meteorológicos responden a sistemas de presión variables, la tendencia general está directamente vinculada al cambio climático.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ya había advertido que Europa será una de las regiones más afectadas por el aumento de las inundaciones a lo largo del siglo.

Europa: el continente que más rápido se calienta

Desde la década de 1980, Europa ha experimentado un ritmo de calentamiento doble respecto al promedio global, posicionándose como uno de los “puntos calientes” del planeta. Así lo reafirmó Florence Rabier, directora del ECMWF, quien detalló que en 2024 la temperatura de la superficie continental rompió todos los récords, al igual que la de los mares y océanos circundantes.

El informe también alerta sobre la acelerada pérdida de glaciares, que se están derritiendo a un ritmo sin precedentes, y el impacto que esto tendrá en los ecosistemas, el abastecimiento hídrico y la infraestructura europea.

Falta de preparación ante el desastre

Pese a la creciente evidencia científica, solo el 50% de las ciudades europeas cuenta actualmente con planes de adaptación para hacer frente a eventos climáticos extremos como inundaciones y olas de calor. Si bien esto representa un avance frente al 26% registrado en 2018, la respuesta sigue siendo insuficiente, especialmente en países del sudeste europeo y del Cáucaso meridional.

“Debemos avanzar más rápido, más lejos y de manera coordinada”, instó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, mientras que Andrew Ferrone, coordinador científico de la Unión Europea ante la ONU Clima, advirtió: “La gravedad del riesgo podría alcanzar niveles críticos o catastróficos hacia mediados o fines de este siglo si no se toman medidas urgentes”.

El agua ha hablado. Europa, sumergida en la evidencia del cambio climático, debe reaccionar con la misma intensidad con la que han caído sus lluvias. La ciencia ha dado la señal de alarma. Ahora, la política y la sociedad deben responder con acción decidida y ambición climática real.

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