A pesar de más de cuatro décadas sin relaciones diplomáticas formales, Estados Unidos e Irán han reactivado discretamente los contactos para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, en un intento por reducir la tensión regional y frenar el avance del programa atómico iraní.
La iniciativa, impulsada por la administración del expresidente Donald Trump durante su segundo mandato, se produce tras el colapso del Acuerdo de Viena de 2015, del cual Trump se retiró unilateralmente en 2018. Aquella decisión desató una cadena de consecuencias que llevó a Irán a incumplir progresivamente los términos del pacto.
Según reveló The New York Times, una segunda ronda de negociaciones se celebrará este sábado en Roma, tras un primer encuentro celebrado en Omán la semana pasada entre el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi.
Una ofensiva israelí frustrada
En paralelo a las negociaciones, el diario neoyorquino reporta que Israel habría solicitado a Washington su respaldo para lanzar un ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes, con una fecha tentativa en mayo. El plan, considerado por la Casa Blanca durante varios meses, fue descartado tras una reunión reciente entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Durante ese encuentro en Washington, el expresidente sorprendió a su interlocutor al anunciar la reanudación de negociaciones con Teherán, en lugar de apoyar una ofensiva militar. La decisión marcó un giro en la postura de Trump, quien había intensificado la presión sobre Irán desde su retorno al poder en enero, endureciendo sanciones y amenazando incluso con acciones bélicas si no se alcanzaba un nuevo entendimiento.
Alarma internacional por avances nucleares
La preocupación por el avance del programa nuclear iraní sigue creciendo. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió recientemente que Irán «no está lejos» de alcanzar el umbral necesario para fabricar una bomba nuclear. El último informe del organismo confirma que el país acumula 274,8 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, peligrosamente cerca del 90% requerido para uso militar.
Estas cifras han generado inquietud en varias capitales occidentales, donde se teme que el fracaso de las negociaciones podría precipitar un conflicto regional de gran escala.
Divisiones en Israel
Las filtraciones sobre el plan de ataque frustrado han desatado un cruce de acusaciones en el panorama político israelí. El ex primer ministro Naftali Bennett acusó directamente a Netanyahu de ser la fuente de la filtración: «La doctrina de Netanyahu es amenazar, amenazar, amenazar, y luego culpar a otros por no ejecutar el ataque», expresó.
Por su parte, el líder de la oposición, Yair Lapid, defendió una postura aún más agresiva. En un mensaje publicado en X (antes Twitter), recordó haber propuesto atacar directamente los campos petroleros iraníes en octubre pasado: «La destrucción de su industria petrolera destruiría su economía y, en última instancia, derrocaría al régimen», escribió. También criticó a Netanyahu por supuestamente frenar esa estrategia.
Un futuro incierto
El intento de retomar el diálogo diplomático entre Estados Unidos e Irán representa un paso significativo, aunque frágil, en la búsqueda de estabilidad en Oriente Medio. Con Israel presionando por una acción directa, la comunidad internacional alerta por el avance nuclear iraní y una región convulsionada por múltiples conflictos, el camino hacia un nuevo acuerdo será tan complejo como estratégico.
Por ahora, todas las miradas estarán puestas en Roma, donde la diplomacia buscará, una vez más, frenar la carrera hacia una posible confrontación nuclear.







Sé el primero en comentar