La superestrella del pop no baja la marcha. Con un álbum recién lanzado, una gira mundial por comenzar y una visión cada vez más espiritual de la vida, Katy Perry sigue reinventándose.
En menos de un año, Katy Perry ha hecho más que muchos en una década: lanzó su álbum 143, hizo campaña política a favor de la vicepresidenta Kamala Harris, y esta semana —como si fuera poco— voló al espacio. Mientras se prepara para iniciar su ambiciosa gira mundial este miércoles en la Ciudad de México, la artista deja claro que su energía está lejos de agotarse.
“Siempre estoy abierta y digo, ‘¿Por qué no?’ y ‘Vamos a intentarlo’”, comentó recientemente durante los ensayos en el sur de California, en diálogo con la agencia AP. “El poder de tus pensamientos es increíble porque todo comienza con un pensamiento. Tuve este pensamiento: ‘Quiero ir de gira’. Y aquí estamos”.
Un camino entre luces y sombras
Perry, de 40 años, sabe que su apertura a lo inesperado también implica aceptar tropiezos. Su nuevo álbum, 143, recibió críticas poco entusiastas, y su decisión de colaborar con el polémico productor Dr. Luke fue duramente cuestionada. Además, su muy publicitado viaje espacial —un evento que en cualquier otro contexto sería celebrado— fue tildado de superfluo por figuras como Olivia Munn y Emily Ratajkowski.
En el terreno político, Harris, a quien Perry respaldó con entusiasmo, perdió la reelección frente al expresidente Donald Trump. Pero la resiliencia ha sido una constante en la trayectoria de Perry desde que irrumpió en la escena musical en 2008 con I Kissed a Girl.
“Puedo controlar lo que puedo controlar”, afirma con firmeza. Es un principio que ha cultivado a lo largo de 15 años mediante la práctica de la Meditación Trascendental, que, según cuenta, le ha permitido “desenredar cables internos”, encontrar balance y reconectar con su poder interior. Un camino de crecimiento personal que atribuye en parte al cineasta David Lynch, ferviente promotor de esta técnica.
Entre el misticismo y la maternidad
Fascinada por el mundo espiritual, Perry entrelaza con soltura referencias al eneagrama, la astrología y la cardología, una disciplina que interpreta la personalidad a través de cartas de juego. Esa búsqueda interior se potenció con la maternidad. Su hija Daisy, fruto de su relación con el actor Orlando Bloom, ha sido un punto de inflexión.
“Ser madre simplemente te hace subir de nivel con ese tipo de poder”, confiesa. “Creo que simplemente me he convertido en la mujer fuerte que siempre soñé e idolatré.”
Una gira galáctica: Lifetimes Tour
Ese poder —y su imaginación sin límites— es lo que impulsa Lifetimes Tour, una ambiciosa gira con más de 80 fechas confirmadas, que mezcla la música con una estética de ciencia ficción inspirada en clásicos como Blade Runner y The Fifth Element. Perry interpretará a una especie de avatar de videojuego que debe enfrentarse a fuerzas oscuras. La narrativa, dice, tiene un hilo conductor claro: empoderamiento y amor.
“Realmente se trata de creer en uno mismo y liderar con amor. Esos siempre son mis mensajes, no importa cómo lo envuelva”, asegura. “Cuando puedo liderar con el ejemplo, simplemente se propaga”.
La gira, que recorrerá varios continentes, será una celebración de sus mayores éxitos con una dosis renovada de baile. “Le digo a todos que tienen que usar zapatos cómodos”, advierte, entre risas.
La artista que nunca se detiene
Desde sus inicios, Katy Perry ha sabido equilibrar letras ingeniosas con mensajes de empoderamiento, todo envuelto en su característico humor irónico. Aunque la crítica ha sido menos generosa con sus últimos trabajos, ella sigue adelante con la misma convicción de siempre.
“Siento una responsabilidad hacia mi audiencia que realmente ha estado conmigo en este viaje durante toda esta vida, para darles esa sensación que tuvieron cuando escucharon por primera vez Teenage Dream”, concluye.
Y si algo ha demostrado en estas dos décadas, es que Katy Perry nunca ha temido volar alto —literal y figurativamente— para seguir creyendo en la magia del pop.







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