La médica y exlegisladora Annabella Azín será la encargada de instalar la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional este 14 de mayo. Aunque aún no está definido si será candidata a presidir el Legislativo, Azín no descarta la posibilidad y asegura que esa decisión está en manos de su organización política, Acción Democrática Nacional (ADN), liderada por su hijo, el presidente Daniel Noboa.
“Es una dignidad súper importante, es otro poder del Estado tan importante como la Presidencia de la República”, afirmó Azín en entrevista con este Diario. “Nuestro partido tiene que ver qué es lo mejor que le conviene al Ecuador”, añadió al referirse a una eventual postulación suya a la presidencia de la Asamblea.
Azín, quien ya fue asambleísta en periodos anteriores, reconoce que el reto es mayor esta vez. “Ser presidente de la Asamblea es distinto. Es un tema de absoluta responsabilidad y requiere tiempo”, dijo, aunque dejó claro que está dispuesta a asumir el desafío si su partido así lo determina.
Prioridades legislativas: seguridad, justicia y salud
Consultada sobre la deuda pendiente del Parlamento con el país, Azín fue enfática: “No puede ser que violadores, pederastas, abusadores, asesinos y narcotraficantes estén libres por fallos judiciales que otorgan medidas cautelares con una rapidez alarmante”. Señaló que se requieren reformas urgentes al sistema judicial para evitar que el trabajo de la Policía y las Fuerzas Armadas se vea desmantelado por decisiones judiciales laxas.
Además, apuntó que hay una “deuda inmensa” en materia de salud y seguridad infantil. Habló de la necesidad de leyes que combatan el abuso infantil en internet y propuso un plan integral para la recuperación de adolescentes atrapados en el consumo de drogas, el cual ya está en camino como proyecto legislativo.
Unidad por encima de ideologías
Más allá de las tensiones políticas, Azín remarcó que el país necesita una Asamblea que legisle, no que se enfrasque en disputas partidistas. “La postura debe ser la unidad. Todos somos ecuatorianos aunque pensemos distinto. La Asamblea tiene que legislar por el bien común”, sostuvo.
En su visión, Ecuador necesita una nueva forma de hacer política: menos confrontación y más legislación efectiva. “No se puede seguir politizando todo. El pueblo votó por leyes, no por disputas internas”, añadió.
En un escenario político aún incierto, con negociaciones en marcha para conformar una mayoría legislativa, el nombre de Annabella Azín se perfila como una figura con experiencia y discurso conciliador. A pocos días del inicio del nuevo periodo legislativo, su papel —ya sea como presidenta de la Asamblea o como pieza clave del bloque oficialista— será decisivo en la ruta política que seguirá el gobierno de su hijo.







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