En una jornada marcada por una peligrosa escalada militar, el Comité de Seguridad Nacional (NSC) de Pakistán otorgó plena autoridad a las Fuerzas Armadas para responder a lo que calificó como una “agresión india”, luego de una serie de ataques aéreos perpetrados por Nueva Delhi sobre territorio paquistaní.
La reunión de emergencia, presidida por el primer ministro Shehbaz Sharif, se celebró pocas horas después de los bombardeos. Al término del encuentro, la oficina del jefe de Gobierno emitió un comunicado contundente: “Las Fuerzas Armadas han sido debidamente autorizadas para tomar las medidas correspondientes”.
Saldo creciente y acusaciones cruzadas
La situación en la región de Cachemira —territorio disputado entre ambas potencias desde hace más de siete décadas— se deterioró rápidamente con el intercambio de fuego de artillería y ataques aéreos. Según cifras preliminares, al menos 26 personas murieron en Pakistán, incluidos dos menores de edad, mientras que India reportó 12 fallecidos y 38 heridos en la localidad fronteriza de Poonch, como resultado de la ofensiva paquistaní.
El Ministerio de Defensa indio aseguró haber destruido “nueve campamentos terroristas” en territorio paquistaní, mientras que el ejército de Pakistán informó del derribo de cinco aviones de combate indios, acusando a Nueva Delhi de atacar zonas civiles.
Riesgo de guerra nuclear
La gravedad del enfrentamiento ha encendido alarmas a nivel internacional. La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) advirtió este miércoles sobre el peligro real de una escalada que desemboque en un conflicto atómico.
“Un intercambio nuclear entre India y Pakistán causaría millones de muertes inmediatas en la región y tendría consecuencias globales”, declaró Melissa Parke, directora ejecutiva de la organización ganadora del Nobel de la Paz en 2017.
Parke recordó además estudios recientes que advierten que incluso una guerra nuclear “limitada” podría provocar un invierno nuclear con efectos devastadores para la agricultura mundial, elevando el riesgo de una hambruna global que afectaría hasta a 2.000 millones de personas.
Preocupación regional y silencio internacional
Hasta el momento, la comunidad internacional no ha emitido comunicados oficiales. Sin embargo, analistas advierten que una falta de mediación oportuna podría agravar el conflicto entre estas dos naciones, que juntas albergan a más de 1.500 millones de personas y poseen arsenales nucleares activos.
Imágenes difundidas por el ejército paquistaní mostraron el despliegue del misil balístico Shaheen-III, capaz de alcanzar objetivos a más de 2.750 kilómetros, lo que aumenta la presión sobre la comunidad internacional para intervenir diplomáticamente.
El mundo observa con creciente inquietud, mientras en el sur de Asia se tambalean los equilibrios que han mantenido, durante décadas, un conflicto latente sin llegar al punto de no retorno.







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