Bogotá, 13 de junio de 2025 — La principal disidencia de la extinta guerrilla de las FARC, conocida como el Estado Mayor Central (EMC), se adjudicó este viernes los violentos ataques registrados el pasado martes en el suroeste de Colombia, que dejaron siete personas muertas y al menos 28 heridas.
En un video enviado a periodistas, un comandante identificado como Marlon Vásquez, vestido con camuflado y rodeado de hombres armados, asumió la autoría de las acciones, que coincidieron con la conmemoración del 61.º aniversario de la fundación de las FARC. “Se dan en medio de la conmemoración de los 61 años de lucha”, declaró.
Los ataques se llevaron a cabo de manera simultánea en Cali, la tercera ciudad más importante del país, y en municipios aledaños. Incluyeron tiroteos, detonación de coches bomba y el uso de drones explosivos, una escalada en la capacidad ofensiva de los grupos insurgentes. La Policía confirmó la muerte de dos agentes y cinco civiles, así como 28 heridos.
Mientras las autoridades contabilizaron 24 acciones violentas, el EMC afirmó haber ejecutado 40, en lo que constituye una de las ofensivas más coordinadas y letales en los últimos años.
Atentado contra senador agudiza la tensión
Los hechos se producen en medio de una creciente crisis de seguridad que, según analistas, es la peor que ha enfrentado el país en al menos una década. El sábado anterior, el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, del partido opositor Centro Democrático, fue víctima de un atentado en Bogotá. El presunto agresor, un menor de 15 años, fue capturado en el lugar.
Uribe Turbay, de 39 años, permanece en estado crítico. El gobierno del presidente Gustavo Petro investiga si existe conexión entre el ataque al senador y las acciones del EMC. Una de las hipótesis del Ejecutivo apunta a una participación directa de este grupo armado en el atentado, aunque los disidentes lo negaron el jueves, calificándolo como un «autoatentado de la derecha».
El presidente Petro ha señalado también la posible implicación de mafias del narcotráfico, tanto nacionales como extranjeras, con supuesta base en Dubái, como actores detrás de una estrategia para desestabilizar al país.
A raíz del atentado, el Centro Democrático suspendió temporalmente sus actividades de campaña para las elecciones presidenciales de 2026, en las que la derecha busca retornar al poder.
Colombia vuelve así a vivir días marcados por la violencia política y la incertidumbre en torno al futuro del proceso de paz con las disidencias armadas.







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