Washington, D.C. — El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría rechazado un plan propuesto por el gobierno de Israel para asesinar al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, calificándolo como una “mala idea”. Así lo reportaron este lunes diversos medios norteamericanos, en el marco de la creciente tensión militar entre ambos países.
La revelación surge mientras Israel intensifica su ofensiva contra objetivos estratégicos en Irán, en lo que ha sido descrito por el primer ministro Benjamín Netanyahu como una operación dirigida no solo a frenar las capacidades nucleares iraníes, sino también a forzar un eventual cambio de régimen en Teherán.
“Este conflicto no se intensifica con Jamenei fuera del juego; se termina”, afirmó Netanyahu en declaraciones a ABC News, defendiendo la eliminación del líder religioso como un paso hacia la “paz regional” y asegurando que su país busca prevenir “una guerra nuclear provocada por Irán”.
Un liderazgo de poder absoluto
Alí Jamenei, de 86 años, ocupa el cargo de líder supremo desde 1989, y es la figura política y religiosa más poderosa de Irán. Como comandante en jefe del Ejército y supervisor último de las decisiones de Estado, tiene autoridad sobre todas las ramas del poder, incluyendo al influyente Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Su influencia trasciende la política, extendiéndose a su familia, especialmente a su hijo Mojtaba Jamenei, señalado como su posible sucesor no oficial. Aunque Irán no es una monarquía, el rol de Mojtaba dentro de los círculos más conservadores y su cercanía al aparato militar lo han convertido en una figura central del poder iraní.
La estructura familiar de Jamenei
Jamenei tiene seis hijos: cuatro hombres y dos mujeres. Mojtaba, clérigo formado en el seminario chiita de Qom y casado con la hija de una prominente figura conservadora, es considerado el más influyente. Su papel en las elecciones presidenciales de 2004 y su cercanía al liderazgo militar lo ubican como un posible heredero del legado político-religioso de su padre.
Del resto de sus hijos se conoce menos. Mustafa y Masoud han mantenido un perfil bajo, mientras que el menor, Meysam, también clérigo, ha trabajado en la oficina que gestiona la publicación de las obras de su padre. Las hijas, Bushra y Hoda, viven alejadas de los reflectores, aunque casadas con hombres cercanos al poder clerical y económico del país.
Un conflicto con ramificaciones globales
La supuesta negativa de Trump a autorizar el plan de asesinato de Jamenei añade una nueva dimensión al conflicto en desarrollo. La decisión habría sido tomada durante su presidencia, y plantea interrogantes sobre los límites estratégicos que incluso gobiernos aliados de Israel estarían dispuestos a cruzar.
Israel, por su parte, ha reiterado que sus operaciones no tienen como fin escalar hacia un conflicto total, sino “neutralizar” lo que considera una amenaza existencial. No obstante, el discurso del primer ministro Netanyahu, abiertamente a favor de un cambio de régimen, sugiere que las tensiones podrían intensificarse aún más.
Las repercusiones de un eventual ataque directo contra Jamenei —ya descartado por Washington— habrían sido imprevisibles, no solo por las posibles represalias militares de Teherán, sino por las consecuencias geopolíticas que un magnicidio de esa magnitud provocaría en toda la región de Medio Oriente y más allá.







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