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EE.UU. utiliza por primera vez la bomba GBU-57A/B contra instalaciones nucleares subterráneas en Irán

En la madrugada de este domingo, Estados Unidos desplegó una de sus armas más poderosas y exclusivas en un ataque contra las instalaciones nucleares subterráneas de Irán: el Massive Ordnance Penetrator (MOP) GBU-57A/B, la mayor bomba no nuclear rompebúnkeres del mundo. Este penetrador guiado con precisión, que pesa 13.600 kg, ha sido diseñado para destruir estructuras profundamente enterradas y fortificadas, y se utilizó por primera vez en combate, según confirmaron altos funcionarios del Departamento de Defensa y el Pentágono.

Con una longitud de seis metros, el GBU-57A/B tiene la capacidad de penetrar hasta 61 metros bajo la superficie antes de detonar, lo que le permite destruir instalaciones de gran profundidad como las de Fordo, uno de los principales complejos nucleares de Irán. Además, el ataque formó parte de un objetivo más amplio de EE.UU. para neutralizar las capacidades nucleares de Teherán, en medio de tensiones crecientes sobre su programa de enriquecimiento de uranio.

El MOP, desarrollado por Boeing, nunca había sido utilizado en combate, aunque había sido probado previamente en el campo de misiles de White Sands, en Nuevo México. Más potente que la famosa MOAB (la madre de todas las bombas), con un peso de 9.800 kg, el MOP puede ser lanzado únicamente por el bombardero furtivo B-2 Spirit, la única aeronave configurada para transportar estos imponentes dispositivos. Cada B-2 puede llevar hasta dos de estas bombas, lo que aumenta considerablemente su capacidad destructiva.

El ataque se centró en tres instalaciones nucleares clave de Irán, incluyendo Fordo, ubicada a 80 metros bajo tierra y protegida por avanzados sistemas de misiles. La operación se llevó a cabo bajo la justificación de EE.UU. de erradicar la amenaza nuclear que, según Washington, representa el régimen iraní, conocido por sus lazos con el terrorismo internacional.

Este incidente se produce en un contexto de creciente preocupación sobre las actividades nucleares de Irán, que recientemente fueron condenadas por la Junta de Gobernadores del OIEA debido a su incumplimiento de las normativas internacionales de no proliferación.

A pesar de los esfuerzos diplomáticos de Irán, que insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos, las pruebas de enriquecimiento de uranio de alta pureza detectadas en Fordo y otras instalaciones han generado temores de que Teherán esté acercándose a la capacidad de desarrollar armas nucleares.

El uso del GBU-57A/B es un claro mensaje de EE.UU. de que está dispuesto a emplear medidas extremas para frenar el avance nuclear de Irán, y aunque este ataque ha marcado un hito en la historia militar moderna, las consecuencias a nivel geopolítico aún están por definirse.

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