El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció este martes el inicio de una “ofensiva especial” para reforzar la seguridad interna en todo el territorio nacional. La medida —presentada durante un acto oficial transmitido por Venezolana de Televisión (VTV)— busca articular el trabajo conjunto entre fuerzas militares, policiales y estructuras comunitarias, como parte de un nuevo esquema de vigilancia y control ciudadano.
“Hoy arranca una ofensiva especial para, en todos los 24 estados del país, más la capital Caracas, lanzar esta línea que nos va a fortalecer la seguridad interna”, declaró el mandatario, sin ofrecer detalles específicos sobre el alcance logístico o operativo del plan.
“Fusión popular-militar” en el terreno
Maduro describió esta estrategia como una “nueva etapa de trabajo” centrada en la unión de dos pilares: los circuitos comunales —organizaciones vecinales del poder popular— y el llamado “poder policial-militar”, que operará bajo la estructura de los denominados cuadrantes de paz.
Este programa, creado en 2018, se basa en divisiones territoriales de entre 2 y 5 kilómetros, donde se articulan cuerpos policiales y líderes comunitarios para desarrollar métodos preventivos contra la criminalidad. Según el mandatario, la “fusión concreta” entre la ciudadanía y los cuerpos de seguridad es clave para “la tranquilidad, la paz y la lucha contra el delito en todas sus formas”.
Acusaciones cruzadas y tensiones internacionales
El anuncio de la ofensiva nacional de seguridad coincide con una creciente tensión diplomática entre Venezuela y Estados Unidos. La semana pasada, Pam Bondi, fiscal general del estado de Florida y asesora del expresidente Donald Trump, difundió un video en el que se ofrece una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Nicolás Maduro. Lo acusó de representar una amenaza directa para la seguridad estadounidense y de colaborar con organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Soles para introducir drogas en territorio norteamericano.
Estas acusaciones fueron rechazadas de inmediato por autoridades venezolanas. El canciller Yván Gil denunció el hecho como una “grave amenaza militar” por parte de EE.UU. y acusó al Gobierno de Washington de utilizar el combate al narcotráfico como pretexto para “convertir a América Latina en un nuevo escenario de guerra colonial”.
A través de una publicación en Telegram, Gil hizo un llamado a la comunidad internacional para que condene lo que calificó como “actos terroristas” impulsados por EE.UU. y respaldados —según dijo— por “la derecha fascista venezolana”.
Escenario interno e internacional en alerta
El nuevo plan de seguridad llega en un momento especialmente sensible para el Gobierno de Maduro, en medio de crecientes denuncias por violaciones a los derechos humanos, una situación económica aún frágil y fuertes cuestionamientos sobre la transparencia de cara a las elecciones presidenciales previstas para el 2024.
Mientras tanto, la respuesta internacional ante el endurecimiento del discurso de Caracas y las acusaciones de Washington será clave para definir el rumbo de esta nueva “ofensiva” en un país donde la seguridad, la política y la diplomacia se entrelazan cada vez más.







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