Con una puesta en escena vibrante, llena de identidad y fuerza escénica, la ecuatoriana Brenda llevó el nombre del país hasta la emblemática Quinta Vergara, en su debut en la competencia folklórica del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar.
Acompañada por una coreografía enérgica de bailarinas vestidas de blanco y adornadas con detalles de cabuya —en homenaje a la herencia costeña—, la artista irrumpió en el escenario al ritmo del requinto para interpretar su tema original Capullito. Desde los primeros acordes, la cantante mostró seguridad y conexión con el público, desplazándose con soltura por el escenario en una actuación cargada de simbolismo y orgullo nacional.
Una propuesta visual y musical con sello ecuatoriano

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Brenda apostó por una estética cuidadosamente pensada. Lució un vestuario de dos piezas compuesto por un fondo base y una sobreprenda de mangas largas que evocaba una red, en armonía con la ambientación escénica. El diseño reforzó la narrativa visual de su presentación, que combinó tradición y contemporaneidad.
La competencia folklórica de la primera gala estuvo reñida. Junto a la ecuatoriana se presentaron el dúo argentino Campedrinos con el tema La Zamba, y la española María Peláe, quien interpretó Que vengan a por mí.
Las calificaciones finales reflejaron la estrecha disputa: 6.3 para Argentina, 6.1 para España y 5.9 para Ecuador. Una diferencia de apenas cuatro décimas en el promedio combinado entre jurado y público dejó a Brenda en el tercer lugar de la noche.
Reacción del público y nueva oportunidad
La puntuación otorgada a la representante ecuatoriana generó inmediatas reacciones en la audiencia, que expresó su inconformidad tras conocerse la nota más baja. Los presentadores del certamen recordaron que el público puede volver a votar en la próxima presentación de la artista, lo que permitirá modificar el promedio con la calificación popular.
Brenda regresará al escenario de la Quinta Vergara el martes 24 de febrero, cuando tendrá una nueva oportunidad para conquistar al jurado y a los espectadores en uno de los festivales más exigentes y emblemáticos de la música latinoamericana.
La competencia apenas comienza y Ecuador mantiene intacta la esperanza de escalar posiciones en la recta decisiva del certamen.







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