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Diferencias entre los datos oficiales y los anuncios del Gobierno

Desde inicios de 2026, el presidente Daniel Noboa ha presentado en distintos espacios públicos cifras sobre la reducción de muertes violentas en el país que, en varios casos, no han podido ser verificadas o no coinciden con los datos oficiales disponibles. La situación volvió a repetirse el 20 de marzo, durante una entrevista radial.

En ese espacio, el mandatario aseguró que, tras la captura del alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, el número de crímenes se redujo en un 40 % en la ciudad y en un 42 % en el denominado Distrito Metropolitano de Guayaquil (DMG), que incluye también a Durán y Samborondón.

No es la primera vez que Noboa hace referencia a una caída pronunciada de la violencia en esta zona, ya que en intervenciones anteriores ha manejado cifras similares.

Los datos oficiales muestran otra realidad

El mismo 20 de marzo de 2026, el Ministerio del Interior de Ecuador publicó las estadísticas de muertes violentas correspondientes a febrero. Si bien los datos reflejan una disminución, esta está lejos de los porcentajes señalados por el presidente.

A nivel nacional, en febrero de 2026 se registraron 677 muertes violentas, frente a 750 en el mismo mes de 2025. Esto representa una reducción de 73 casos, equivalente a un -9,7 %.

Del total reportado, 650 corresponden a asesinatos, 17 a homicidios y 7 a sicariatos. En cuanto a las causas, la mayoría (651 casos) está vinculada a delincuencia común, mientras que 25 responden a violencia interpersonal.

Guayas: reducción, pero menor a la anunciada

En la provincia del Guayas, la disminución de muertes violentas entre febrero de 2025 y febrero de 2026 fue del -25,32 %, al pasar de 385 a 288 casos, es decir, 97 asesinatos menos.

Sin embargo, al comparar con 2024, el panorama cambia: ese año se registraron 157 homicidios en febrero, lo que evidencia un incremento sostenido de la violencia en los años posteriores.

Durante la misma entrevista, el periodista Carlos Vera citó cifras —presuntamente de fuentes oficiales— que abarcan desde inicios de 2026 hasta el 18 de marzo. Según esos datos, la reducción en Guayas sería del -17 %.

También mencionó variaciones en otras provincias: en Los Ríos las muertes violentas habrían disminuido un 14 %, mientras que en El Oro aumentaron un 74 % y en Santo Domingo un 27 %. Estas provincias se encuentran bajo toque de queda desde el 15 de marzo.

Guayaquil y el DMG: diferencias en los porcentajes

El presidente ha centrado su discurso en los resultados de Guayaquil y el DMG. Sin embargo, los datos oficiales de febrero reflejan cifras más moderadas.

En Guayaquil, los homicidios bajaron de 225 en febrero de 2025 a 179 en 2026, lo que representa una reducción del -20,4 %, lejos del -40 % mencionado por Noboa.

En el caso del DMG, las muertes violentas pasaron de 307 a 224 en el mismo período, una disminución del -27 %, también inferior al -42 % anunciado.

Si se analiza la variación entre enero y febrero de 2026, la reducción es aún menor: de 267 a 224 casos, es decir, un -16 %.

Datos parciales y dificultad para verificar

Uno de los principales cuestionamientos a las cifras presidenciales es su falta de verificabilidad en el momento en que son difundidas. Por ejemplo, el 9 de marzo, Noboa afirmó que los homicidios en Guayaquil se redujeron un 39 % entre el 10 de febrero y el 8 de marzo, pese a que los datos oficiales de esos períodos aún no estaban consolidados.

Desde la organización Lupa Media se ha advertido que estos porcentajes no pueden ser confirmados ni desmentidos en tiempo real, ya que el Ministerio del Interior solo publica cifras una vez finalizado cada mes y no existen reportes parciales oficiales.

La directora de la fundación, Carolina Bazante, subrayó además que, aunque se evidencia una reducción en ciertos indicadores, no es posible atribuirla directamente a hechos específicos, como la detención de Aquiles Álvarez.

En este contexto, el debate sobre la evolución de la violencia en el país no solo gira en torno a las cifras, sino también a la transparencia, la oportunidad de los datos y su correcta interpretación.

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