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Pablo Alborán conquista Guayaquil con un emotivo concierto marcado por el toque de queda

El cantante español Pablo Alborán ofreció un esperado y emotivo concierto la noche del sábado 21 de marzo en Guayaquil, en un espectáculo que debió adelantar su horario debido a la vigencia del toque de queda en la ciudad.

Inicialmente previsto para las 20:30, el recital arrancó a las 19:30, permitiendo el desarrollo de un show de casi dos horas que culminó alrededor de las 21:30. La presentación formó parte de su gira “KM0” y tuvo lugar en el Coliseo Voltaire Paladines Polo, que registró una asistencia casi total pese a las restricciones de movilidad y las condiciones climáticas.

Un inicio cargado de emoción

Alborán abrió la velada con Clickbait, tema que da nombre a su más reciente producción discográfica, marcando el tono íntimo y contemporáneo de la noche. Desde el inicio, el artista conectó con el público ecuatoriano con palabras de afecto:

“Ecuador está siendo uno de los noviazgos más intensos, más bonitos y especiales”, expresó visiblemente emocionado, destacando también el cariño recibido desde su llegada a la ciudad.

Un repertorio entre lo íntimo y lo vibrante

A lo largo de la noche, el malagueño ofreció un recorrido por sus mayores éxitos y sus temas más recientes, combinando momentos de alta energía con interpretaciones íntimas.

Uno de los instantes más destacados fue su versión acústica de Mis 36, interpretada únicamente al piano, así como Solamente tú, que cantó acompañado de su guitarra, logrando una conexión directa con el público.

El repertorio incluyó canciones como Qué tal te va, Algo de mí, Copiloto, La vida que nos espera, Vámonos de aquí y Si quisieras, además de otros éxitos como Tabú, Quién, Contigo, Tanto, Perdóname, Saturno, Prometo y Vívela.

Momentos que tocaron el corazón

Uno de los episodios más emotivos del concierto ocurrió cuando el artista invitó al escenario a un adolescente, un niño y su madre. Entre lágrimas, abrazos y fotografías, los fans compartieron un instante inolvidable junto a su ídolo, coreando temas como Dónde está el amor.

Otro momento significativo fue la interpretación de Planta 7, dedicada al personal médico y a quienes atraviesan problemas de salud. El mensaje fue acompañado por una invitación proyectada en pantallas gigantes para fomentar la donación de médula ósea.

Un público que venció las dificultades

A pesar del toque de queda, el calor dentro del recinto y la amenaza de lluvia, los asistentes respondieron con entusiasmo. Vestidos en tonos rojos, con globos, luces LED y una energía constante, los fanáticos transformaron el coliseo en un espacio de celebración romántica y colectiva.

El propio Alborán también sintió los efectos del clima, al punto de hacer una breve pausa durante el show para refrescarse antes de continuar con su presentación.

Una noche que reafirma su conexión con Ecuador

Con un escenario central elevado y una producción envolvente, Pablo Alborán logró una velada memorable que reafirma su fuerte vínculo con el público ecuatoriano.

La noche cerró entre aplausos, emociones y voces al unísono, dejando claro que, incluso en medio de restricciones, la música sigue siendo un punto de encuentro capaz de superar cualquier barrera.

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