Rodrigo Paz enfrenta una de las mayores crisis políticas y sociales de los últimos años en Bolivia, luego de que este lunes 18 de mayo se registraran violentos enfrentamientos entre policías antimotines y manifestantes que exigen su renuncia en la ciudad de La Paz.
Las protestas, que mantienen cercada a la capital política boliviana desde hace más de dos semanas, reflejan el creciente malestar ciudadano frente a la compleja situación económica que atraviesa el país sudamericano.
Campesinos, obreros, maestros y mineros protagonizaron una nueva jornada de disturbios en inmediaciones de la plaza de armas, donde se ubica el Palacio de Gobierno. Los manifestantes intentaron ingresar al centro político utilizando piedras, explosivos artesanales y palos, mientras cientos de policías antidisturbios respondieron con gases lacrimógenos para contener el avance.
Durante varias horas, densas nubes de gas cubrieron las calles del centro paceño en medio de violentos enfrentamientos que dejaron personas heridas, daños materiales y decenas de detenidos.
“Queremos que renuncie por incapaz. Bolivia está viviendo un momento de caos”, expresó Iván Alarcón, un campesino aimara que llegó desde Caquiaviri para sumarse a las movilizaciones.
Gobierno apunta a Evo Morales
El Gobierno boliviano responsabiliza directamente al expresidente Evo Morales y a sus seguidores de promover las protestas y buscar desestabilizar al actual mandatario.
Según las autoridades, sectores afines al exmandatario socialista intentan aprovechar el descontento social para impulsar un eventual retorno político de Morales, quien permanece refugiado desde 2024 en la región cocalera del Chapare mientras enfrenta un proceso judicial por presunta trata de una menor.
José Gabriel Espinoza, ministro de Economía, aseguró que detrás de las movilizaciones existen intereses políticos vinculados al exgobernante.
“Son operadores políticos que buscan ser la escalera para que Evo Morales vuelva al poder”, afirmó en declaraciones a medios bolivianos.
Este lunes también arribó a La Paz una marcha de simpatizantes de Morales que recorrió durante siete días cerca de 180 kilómetros desde la localidad de Caracollo, en el departamento de Oruro.
A través de su cuenta en X, Morales expresó su respaldo a los manifestantes y denunció una supuesta “brutal persecución” contra dirigentes sindicales y organizaciones sociales.
Detenciones y hechos violentos
En medio de los disturbios, la Fiscalía boliviana anunció la orden de captura contra Mario Argollo, dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), acusado de presunta “instigación pública a delinquir” y “terrorismo”.
Además, grupos de manifestantes saquearon oficinas del registro nacional de bienes, de donde sustrajeron computadoras, mobiliario y pantallas. También incendiaron un vehículo policial, según imágenes difundidas por el Ministerio de Gobierno.
Aunque las autoridades aún no entregan cifras oficiales definitivas, medios locales reportaron más de un centenar de detenidos y varios heridos tras la jornada de violencia.
Al caer la tarde, la situación comenzó a estabilizarse temporalmente en el centro de La Paz, aunque persiste la tensión y continúan los bloqueos en distintos puntos del país.
La peor crisis económica en décadas
Bolivia atraviesa actualmente una de las crisis económicas más severas desde la década de 1980. La escasez de dólares, el incremento de la inflación y la reducción de subsidios a los combustibles han generado un fuerte impacto en la economía doméstica y en el costo de vida de millones de ciudadanos.
Según datos oficiales, la inflación interanual alcanzó el 14 % en abril, mientras que el Gobierno enfrenta dificultades para sostener los subsidios estatales a los combustibles.
Tras asumir la presidencia en noviembre pasado, Rodrigo Paz puso fin a más de dos décadas de gobiernos socialistas y aplicó medidas económicas que incluyeron la eliminación parcial de subsidios a la gasolina y al diésel, provocando un aumento inmediato en los precios.
“Bolivia está pasando un momento crítico con este gobierno vendepatria que está rifando nuestros recursos naturales a las transnacionales”, manifestó uno de los participantes de las protestas.
La Paz permanece bloqueada
La situación en la capital continúa siendo delicada. Actualmente existen al menos 32 bloqueos de carreteras en diferentes regiones del país, según la Administradora Boliviana de Carreteras.
La escasez de alimentos, medicamentos y combustibles ha comenzado a afectar a miles de ciudadanos en La Paz debido a la interrupción de las rutas de abastecimiento.
Durante el fin de semana, militares y policías lograron despejar temporalmente algunos accesos a la ciudad tras enfrentamientos que dejaron, según el Gobierno, un campesino fallecido al caer en una zanja.
Sin embargo, los manifestantes retomaron posteriormente el control de varios puntos estratégicos y las vías continúan cerradas.
Ante este escenario, el Gobierno anunció que este martes intentará habilitar un “corredor humanitario” durante varias horas para permitir el ingreso de productos básicos y aliviar la crisis de abastecimiento.
Además, desde el pasado 10 de mayo se mantiene activo un puente aéreo entre Santa Cruz, Cochabamba y La Paz para transportar carnes, vegetales y otros alimentos esenciales.
La crisis boliviana evidencia una creciente polarización política y social en un contexto de deterioro económico, mientras aumenta la incertidumbre sobre la estabilidad del gobierno de Rodrigo Paz y el futuro inmediato del país andino.







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