Las colonias vacacionales han dejado de ser únicamente espacios destinados a juegos y actividades deportivas. En la actualidad, la oferta se ha diversificado para incluir programas de ciencia, tecnología, gastronomía y oficios tradicionales, brindando a niños y adolescentes la oportunidad de desarrollar nuevas habilidades mientras disfrutan de sus vacaciones.
Esta transformación responde al creciente interés de las familias por alternativas que combinen la recreación con el aprendizaje práctico, fomentando competencias que serán útiles tanto en el ámbito académico como en la vida cotidiana.
Ciencia y tecnología a través del juego
Uno de los ejemplos más representativos de esta nueva tendencia es Young Engineers, una franquicia educativa de origen israelí que cumple una década de funcionamiento en Cuenca.
Su metodología está basada en el modelo STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), utilizando piezas Lego como herramienta para que los estudiantes comprendan conceptos científicos mediante la experimentación y la construcción de modelos mecánicos.
Santiago Cordero, administrador de la franquicia en Cuenca, explicó que el objetivo es despertar la curiosidad de los niños mientras fortalecen habilidades como el pensamiento lógico, la creatividad y el trabajo colaborativo.
«Con Lego los niños desarrollan motricidad fina, aprenden a trabajar en equipo, a compartir ideas y a resolver problemas de manera conjunta», señaló.
Durante esta temporada vacacional, los participantes construyeron modelos que simulan el funcionamiento de una lavadora para comprender principios como la fuerza centrípeta y centrífuga durante el centrifugado. También recrearon el Sistema Solar para analizar el movimiento de los planetas y el efecto de la gravedad.
Las actividades se adaptan según la edad de los estudiantes. Los más pequeños trabajan con mecanismos sencillos, mientras que los grupos avanzados incorporan programación, algoritmos y robótica básica.
Para Cordero, este tipo de experiencias también representa una alternativa al uso excesivo de dispositivos electrónicos, promoviendo un aprendizaje activo y participativo.
La cocina se convierte en un aula
La gastronomía también se ha consolidado como una opción educativa durante las vacaciones.
En Cooking Studio, niños y adolescentes de entre 3 y 17 años participan en talleres donde aprenden técnicas culinarias, hábitos de alimentación saludable y conocimientos básicos de nutrición mientras preparan recetas dulces y saladas.
La chef y directora del estudio, Shadia Dawoud, explicó que cada actividad busca desarrollar habilidades prácticas desde las tareas más sencillas, como el manejo seguro de utensilios, el pesaje correcto de ingredientes y la interpretación de recetas, hasta la elaboración de platos inspirados en distintas cocinas del mundo.
Además del aprendizaje culinario, los participantes fortalecen competencias relacionadas con las matemáticas, la ciencia y el trabajo en equipo.
«Cuando miden ingredientes, controlan temperaturas o respetan tiempos de cocción, aplican conocimientos científicos y matemáticos. Al cocinar en grupo también desarrollan comunicación, organización y resolución de problemas», indicó Dawoud.
Los oficios artesanales también forman parte del aprendizaje
Otra de las propuestas que ha despertado interés durante este periodo vacacional es la enseñanza de oficios tradicionales.
La artesana Carmen Cuji, creadora de la marca Cholas, imparte talleres de bordado dirigidos a niñas, niños, adolescentes y madres de familia, con el objetivo de preservar una tradición artesanal que forma parte del patrimonio cultural ecuatoriano.
Los participantes comienzan aprendiendo puntadas básicas y posteriormente intervienen prendas de vestir para transformarlas mediante técnicas de bordado creativo.
Según Cuji, el taller no solo desarrolla habilidades manuales y creatividad, sino que también permite valorar el tiempo, el esfuerzo y la dedicación que requiere la elaboración de una pieza artesanal.
«Cuando aprenden a bordar comprenden cuánto trabajo existe detrás de cada creación y por qué una artesanía tiene un valor especial», comentó.
La artesana también destacó la importancia de transmitir estos conocimientos a las nuevas generaciones, considerando que muchos oficios tradicionales enfrentan el riesgo de desaparecer por la falta de relevo generacional.
Opciones disponibles durante las vacaciones
Las diferentes instituciones mantienen abiertas sus inscripciones para los próximos ciclos vacacionales.
Young Engineers ofrece talleres para niños de entre 6 y 14 años, con una nueva jornada programada del 27 al 31 de julio.
Cooking Studio continúa recibiendo inscripciones para niños y adolescentes interesados en desarrollar habilidades culinarias.
Por su parte, los talleres de bordado de Cholas se realizan en la cooperativa Ayni y próximamente abrirán un nuevo ciclo en Cemuart, ofreciendo a los participantes la posibilidad de acercarse al mundo de la artesanía ecuatoriana.
La creciente variedad de colonias vacacionales refleja una nueva forma de entender el aprendizaje durante el tiempo libre, donde la diversión convive con la creatividad, la innovación y el desarrollo de competencias que pueden marcar el futuro de los más jóvenes.







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