Ubicada al noreste de Cuenca, rodeada de majestuosas montañas y rica en historia, la parroquia rural de Sinincay es un destino que combina patrimonio, cultura y emprendimiento. Con una población aproximada de 16.000 habitantes, donde más de la mitad son mujeres, esta parroquia ha conservado su identidad a lo largo de los años, destacando por sus templos religiosos, su gastronomía y el talento de sus artesanos.
Un Patrimonio de Mármol y Fe
Uno de los principales atractivos de Sinincay es su iglesia, una construcción imponente hecha de mármol que refleja la riqueza arquitectónica de la parroquia. A pocos metros de allí, se encuentra una capilla patrimonial que, si bien está en desuso tras la construcción del nuevo templo, sigue siendo un símbolo de la historia local.
Entre las figuras más representativas de Sinincay está César Polibio Sinchi, un experimentado escultor que, a sus 77 años, continúa dando vida al mármol con su arte. Con más de seis décadas de trayectoria, sus obras embellecen iglesias, cementerios y espacios públicos. Su creación más destacada es el monumento de Santa Ana, una escultura de más de dos metros de altura que se encuentra junto a la Catedral de La Inmaculada Concepción, en el corazón de Cuenca.
Reconocido por su talento y carisma, Sinchi ha recibido múltiples distinciones, entre ellas, una presea otorgada en diciembre por la Asamblea Nacional, en reconocimiento a su legado artístico.
Emprendimiento e Innovación en Sinincay
El espíritu emprendedor de Sinincay se refleja en iniciativas como la de Xavier Inga, un joven de 35 años que apostó por la apicultura y la gastronomía para impulsar el turismo comunitario. Su proyecto, denominado «Casa Matilde», nació hace cuatro años, cuando decidió conservar una colmena de abejas que había invadido su hogar. Desde entonces, ha desarrollado una serie de productos derivados de la miel y ha innovado con la elaboración de ají con pepa molida en mármol, fusionando tradición e identidad local.
Otro pilar de la parroquia es su gastronomía, que se disfruta especialmente en los alrededores de la iglesia y el parque central. Aquí se pueden encontrar platos preparados con ingredientes cultivados en los huertos de la zona.
Una de las delicias más representativas son las tortillas de maíz, preparadas por Yolanda Gordillo con la ayuda de su mano derecha, Blanca Arias. Cocinadas en tiestos de barro para resaltar su sabor auténtico, estas tortillas han conquistado los paladares de locales y turistas. «El secreto está en el amor con el que se preparan», afirma Blanca, quien, junto a Yolanda, trabaja todos los días, excepto los lunes.
Además de la oferta gastronómica, el centro de la parroquia cuenta con una variedad de comercios que van desde tiendas y farmacias hasta centros naturistas y consultorios.
Desafíos y Retos para el Futuro
A pesar de su riqueza cultural y su desarrollo turístico, Sinincay enfrenta importantes desafíos en materia de infraestructura. Entre las principales preocupaciones de la comunidad está el deterioro de las vías, especialmente las carreteras Racar-Sinincay y Miraflores-Sinincay, que presentan baches y hundimientos que dificultan la movilidad.
Otro aspecto que genera inquietud es el estado de la capilla patrimonial, la cual requiere una restauración urgente para preservar su valor histórico y arquitectónico. Los moradores esperan que tanto las autoridades locales como las religiosas impulsen un proyecto para su recuperación.
Asimismo, la seguridad es una prioridad para los habitantes, quienes han solicitado medidas preventivas para garantizar la tranquilidad en la zona.
Celebraciones y Tradiciones
Este año, Sinincay conmemora 172 años de emancipación política, y lo hará con una agenda festiva programada para el 14, 15 y 16 de febrero. Las celebraciones incluirán eventos culturales, religiosos y gastronómicos que resaltarán la esencia de la parroquia.
Además de su riqueza artesanal y gastronómica, Sinincay es reconocida por su producción de ladrillos y el trabajo de artesanas en paja toquilla, actividades que la convierten en un destino turístico lleno de historia, tradición y oportunidades.
A medida que avanza el tiempo, Sinincay sigue consolidándose como una parroquia emblemática, donde la identidad y el progreso caminan de la mano.







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