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Sígsig busca apoyo para frenar la minería y proteger el río Santa Bárbara

La lucha contra la minería en Sígsig se intensifica. Ante la persistencia de actividades mineras, en su mayoría ilegales, el cantón ha hecho un llamado a Gualaceo y Chordeleg para coordinar acciones conjuntas y defender el río Santa Bárbara de la contaminación.

Las denuncias de la población han ido en aumento. En redes sociales, imágenes del afluente con una tonalidad amarillenta han generado preocupación, pues se sospecha que esta alteración es consecuencia de la actividad minera, lo que pone en riesgo el ecosistema local.

La minería sigue pese a operativos

Desde 2020 hasta 2024, la Dirección Zonal 6 del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) ha participado en al menos ocho operativos interinstitucionales en la zona. Durante estas intervenciones, se han destruido campamentos rudimentarios, dragas y depósitos de combustible, además de identificar afectaciones ambientales por el mal manejo de sustancias peligrosas y la remoción de vegetación.

El lecho del río Santa Bárbara ha sido alterado por excavaciones que han modificado su composición natural, lo que ha llevado a que se remitan informes al área jurídica del MAATE para el inicio de procesos administrativos.

Pese a estos esfuerzos, las actividades mineras ilegales persisten, lo que ha llevado al alcalde de Sígsig, David Duchitanga, a buscar una estrategia más contundente.

Alcalde de Sígsig pide militarización

Frente a la falta de resultados en las acciones legales emprendidas, Duchitanga espera reunirse con los alcaldes de Gualaceo y Chordeleg, Marco Tapia y Deifilio Arévalo, respectivamente, para impulsar una solución definitiva. Una de las medidas planteadas es la militarización de las zonas afectadas, con el fin de erradicar cualquier tipo de actividad minera ilegal.

El burgomaestre de Sígsig ha llevado el problema a diferentes instancias: presentó una acción de protección, denunció el caso en la Comisión de Biodiversidad de la Asamblea Nacional, y ha solicitado la intervención de los ministerios competentes y la Fiscalía. Sin embargo, los avances han sido limitados.

Por su parte, el alcalde de Gualaceo, Marco Tapia, ha manifestado que la lucha contra la minería ilegal debe abordarse con «estrategia, cautela e inteligencia», evitando alertar a quienes operan de manera irregular. En tanto, el alcalde de Chordeleg, Deifilio Arévalo, aseguró que su administración mantiene las puertas abiertas para el diálogo, y que su cantón ya ejecuta acciones para preservar el tramo del río Santa Bárbara que atraviesa su jurisdicción, contando con una planta de tratamiento de aguas residuales en funcionamiento.

Minería en Sígsig: datos clave

De acuerdo con información del Ministerio de Energía y Minas, en Sígsig existen 12 áreas mineras autorizadas, de las cuales siete corresponden a pequeña minería y cinco a minería artesanal. No obstante, también se ha confirmado la presencia de explotación ilegal de oro dentro del bosque y vegetación protectora de la cuenca del río Paute, afectando las microcuencas de los ríos Shío, Infiernillos y Santa Bárbara.

Como antecedente, en 2013, la Fiscalía Provincial del Azuay procesó a 12 personas por delitos ambientales vinculados a la minería ilegal en el cantón. A los implicados se les ordenó la implementación de un plan de remediación ambiental, basado en estudios técnicos del Programa de Reparación Ambiental y Social (PRAS-MAATE).

Operativos recientes contra minería ilegal

  • 13 operativos interinstitucionales se llevaron a cabo entre agosto y diciembre de 2024, con la destrucción de campamentos y decomiso de equipos.
  • Primer operativo de 2025: ejecutado la semana pasada, donde se hallaron cuatro campamentos abandonados, maquinaria y combustible.
  • En estas intervenciones participan las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, MAATE, Energía y Minas, técnicos municipales, entre otras entidades estatales.

La lucha contra la minería ilegal en Sígsig se enfrenta a grandes desafíos, pero el pedido de unir fuerzas con cantones vecinos y la insistencia en la militarización de las zonas afectadas marcan un nuevo capítulo en la defensa del río Santa Bárbara y su biodiversidad.

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