Con gran entusiasmo y en un ambiente de alegría y gratitud, 15 comunidades y 4 cooperativas de la provincia del Cañar celebraron el Lalay Raymi, también conocido como la «fiesta del florecimiento» o «fiesta de la abundancia».
Esta festividad, profundamente arraigada en la cultura cañari, es un homenaje a la Pachamama (Madre Tierra), en el que las familias comparten las cosechas y realizan ofrendas simbólicas al Taita Carnaval, como muestra de agradecimiento por la fertilidad y la generosidad de la naturaleza.
Tradición, música y gratitud
Desde temprano, niños, jóvenes y adultos se prepararon para vivir esta celebración con trajes coloridos e instrumentos musicales, recorriendo las calles con cánticos en honor a la Madre Tierra.
En cada hogar, las mesas se llenaron de alimentos tradicionales, como cuy, oveja, res y cerdo, además de una gran variedad de frutas y granos andinos, entre ellos papa, melloco, oca, capulí, manzana y pera.
El papel de los priostes en la celebración
Este año, los habitantes de la comuna Shizho fueron los encargados de organizar la festividad. Como priostes del Carnaval, recibieron a todas las comunidades participantes con una gran comida, antes de trasladarse a la sede de la organización Tucayta, integrada por 1.800 familias dedicadas a la conservación de las fuentes hídricas en el páramo.
Durante el recorrido, los dirigentes portaron símbolos tradicionales como el «Bastón de Mando», el «Gallo Capitán» y el «Cuy Naña», elementos representativos del Carnaval cañari, que refuerzan la identidad cultural y la unidad entre las comunidades.
Con esta celebración, el Lalay Raymi reafirma su importancia como una de las festividades más significativas del pueblo cañari, manteniendo vivas sus tradiciones y su profundo vínculo con la naturaleza.







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