Las labores de recuperación de las vías en el cantón Santa Isabel se han convertido en la prioridad inmediata de las autoridades locales, luego de que el Comité de Operaciones de Emergencias (COE) Cantonal declarara el estado de emergencia el pasado 5 de abril, tras una serie de crecientes de quebradas y deslizamientos de tierra que aislaron a comunidades de las parroquias Cañaribamba y Shaglli.
La emergencia se originó el 4 de abril, producto de lluvias intensas y constantes que provocaron el colapso de estructuras viales y severos daños a la infraestructura local. El panorama fue evaluado en territorio por autoridades cantonales y parroquiales, quienes determinaron actuar de inmediato en los puntos más críticos.
Acciones conjuntas para habilitar accesos
El Municipio de Santa Isabel, en coordinación con la Prefectura del Azuay y las juntas parroquiales de las zonas afectadas, inició intervenciones prioritarias para restablecer la conectividad. Según informó la alcaldesa Anabel Lalvay, se ejecutaron obras de mitigación durante los primeros días, permitiendo la habilitación provisional del tránsito, aunque los trabajos se extendieron durante las siguientes semanas para reforzar dichas adecuaciones.
Las intervenciones se concentraron en los sectores de Minas de Shurupe, San Vicente de Totoras, Salinas y en la carretera Cañaribamba-Shaglli, donde se retiraron grandes volúmenes de material que bloqueaban al menos cuatro tramos claves. Además, se rehabilitó el acceso a Huasipanga, y en los próximos días se trabajará en Hornillos, donde un macrodeslizamiento obliga a construir una variante de más de un kilómetro.
Canal de riego San Francisco sigue colapsado
Otra preocupación es el sistema de riego, particularmente el canal San Francisco, que continúa inoperativo debido al colapso de varios tramos. La alcaldesa Lalvay señaló que se espera un informe técnico de la Prefectura del Azuay para definir el plan de rehabilitación en sectores como Totoras y San Pedro. Mientras tanto, los agricultores dependen de canales alternativos y reservorios para sostener sus actividades productivas.
Persisten riesgos ante nuevas lluvias
Aunque las obras han sido valoradas positivamente por los habitantes, existe preocupación por la fragilidad de algunos accesos y el impacto que podría tener un nuevo episodio de lluvias.
Yolanda Chávez, vicepresidenta de la Junta Parroquial de Cañaribamba, alertó que vías como la que conduce a Totoras apenas permiten el paso de vehículos livianos: “Tenemos graves problemas en varios accesos por su estado. Si el invierno viene con fuerza, se van a ir muchas carreteras”, advirtió.
En la misma línea, Patricio Rodríguez, teniente político de Shaglli, indicó que si bien la vía entre Cañaribamba y Shaglli fue habilitada, requiere con urgencia mantenimiento ante el deterioro y el riesgo latente de nuevos derrumbes, especialmente con la llegada de mayo, tradicionalmente un mes lluvioso.
Alerta en otros frentes
Las autoridades también monitorean otras zonas vulnerables. En el kilómetro 66 de la vía Cuenca-Pasaje, un socavón activo genera preocupación, y se ha identificado al menos una decena de viviendas con cuarteamientos estructurales que podrían agravarse si persisten las precipitaciones.
Santa Isabel, una vez más, pone a prueba su resiliencia. Las autoridades insisten en que, más allá de las soluciones inmediatas, se requiere una planificación integral y sostenible que garantice seguridad y desarrollo para las comunidades más vulnerables.







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