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El Chaguarmishqui: La tradición del licor de agave que conquista el mundo desde Nabón

En las montañas que rodean las comunidades de Ñamarín y El Rodeo, en la parroquia Cochapata, al sur de Ecuador, se elabora uno de los licores más auténticos y representativos de la región: el Chaguarmishqui. Este licor artesanal, producido a partir del dulce natural de las plantas de agave, es considerado un producto único que guarda similitudes con el famoso tequila mexicano, pero con una esencia profundamente local.

Para llegar a estas remotas localidades, es necesario transitar por carreteras de lastre que serpentean entre vastas extensiones de terreno. A lo largo del trayecto, se pueden observar casas de adobe que resisten el paso del tiempo y el abandono de algunos de sus moradores. Sin embargo, en medio de este paisaje rural y algo olvidado, las comunidades de Ñamarín y El Rodeo conservan intactas sus capillas y sus espacios comunitarios, donde los vecinos se reúnen para tomar decisiones que benefician al bienestar común.

En estas zonas, golpeadas por la migración y las dificultades económicas, han surgido dos fábricas que, con esfuerzo y dedicación, han logrado que el Chaguarmishqui se expanda no solo por el Azuay, sino por todo el país e incluso a nivel internacional. Estas fábricas, en un sentido casi turístico, forman una ruta que permite a los visitantes conocer el proceso de elaboración del licor, descubrir las historias de quienes lo producen y, por supuesto, degustar sus variadas presentaciones.

Remigio Capelo: Un pionero del Chaguarmishqui

Uno de los principales promotores de este licor en Nabón es Remigio Capelo, un hombre de 66 años que ha dedicado más de cuatro décadas a la destilación del agave. En 1982, junto a otros visionarios como Vicente Toledo, José Montaño, Isaac Sanmartín y Sabina Quezada, Remigio participó en la creación del festival del Chaguarmishqui en Ñamarín, un evento que no solo celebraba la tradición de la región, sino que también promovía el licor elaborado a base de agave.

Años más tarde, en 1992, Remigio fundó su propia fábrica, “Licor de Chaguarmishqui Don Capelo”, una marca que ha sido sinónimo de calidad y autenticidad. La fábrica, ubicada en el centro de Ñamarín, ocupa un amplio inmueble donde se combinan diversas áreas de producción, comercialización y degustación. Con una capacidad de más de 15,000 litros de licor almacenados en barriles de roble y tanques, la fábrica de Don Capelo se ha consolidado como un referente en la región.

La materia prima utilizada en la fabricación del Chaguarmishqui proviene de alrededor de 60 proveedores locales, ubicados tanto en las comunidades de Nabón como en las vecinas de Oña. Remigio tiene la ambiciosa meta de exportar su licor al mundo, generando más empleo para los habitantes de la zona y llevando el sabor de su tierra a nuevos mercados internacionales.

Don Isaac: Un legado que perdura

En la vecina comunidad de El Rodeo, otro emblema del Chaguarmishqui ha tomado forma bajo la marca “Don Isaac”, creada por José Suconota, un hombre de 46 años que lleva 16 dedicado a la elaboración del licor de agave. José, quien ha logrado expandir su negocio con fábricas tanto en El Rodeo como en Oña, rinde homenaje en su marca a Isaac Sanmartín, uno de los pioneros en la destilación del Chaguarmishqui, quien fue su mentor y le transmitió todos los secretos de este oficio ancestral.

El Rodeo, con alrededor de 80 familias que suman cerca de 300 habitantes, se ha visto afectada por la migración, especialmente tras la pandemia de COVID-19, cuando muchos de sus residentes se trasladaron a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Sin embargo, la fábrica de “Don Isaac” sigue siendo un pilar económico para la comunidad, y José ha logrado comercializar su licor en varias ciudades de Ecuador, incluyendo Loja, Cuenca, Quito y Guayaquil. Con el apoyo de su familia, especialmente de sus hijos, José confía en la expansión futura de su empresa, con la esperanza de que el Chaguarmishqui llegue cada vez a más mercados.

Una ruta que impulsa el desarrollo local

La creciente popularidad del Chaguarmishqui ha permitido que tanto la fábrica de Don Capelo como la de Don Isaac se conviertan en piezas clave para el desarrollo económico de Nabón. El gobierno local ha identificado este licor como un producto de gran potencial, y ha promovido diversos eventos en los que el Chaguarmishqui es el principal protagonista. Gracias a estas iniciativas, las dos principales fábricas de la región no solo han logrado consolidarse en el mercado nacional, sino que han puesto a Nabón en el mapa como un referente de la producción de licores artesanales de agave.

Hoy en día, esta ruta que conecta a Ñamarín y El Rodeo con la tradición del Chaguarmishqui sigue creciendo, mientras sus productores innovan y buscan nuevas formas de expandir su receta, que combina un sabor fuerte con una suavidad cautivadora. Si bien existen otros pequeños emprendedores que también elaboran este licor en la zona, la producción de Don Capelo y Don Isaac sigue siendo la más significativa, consolidando a Nabón como la capital del Chaguarmishqui, un licor que, cada vez más, se disfruta no solo en Ecuador, sino en diversas partes del mundo.

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