La propuesta de los transportistas de Cuenca para aumentar el valor del pasaje urbano a 44 centavos ha generado un amplio debate entre autoridades, gremios y ciudadanos. La medida, que busca ajustarse a la realidad operativa del sistema de transporte público, ha despertado especial preocupación entre quienes dependen diariamente de los buses para movilizarse.
Más allá de los argumentos técnicos, el impacto en la economía de los hogares cuencanos es el tema central de la discusión. ¿Cuánto representaría realmente este incremento para una familia promedio?
El gasto real supera las cifras oficiales
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la Canasta Familiar Básica para un hogar de cuatro miembros en Cuenca fue de 845,54 dólares en abril de 2025, de los cuales se estima un gasto mensual de 34,88 dólares en transporte. Sin embargo, la experiencia de usuarios frecuentes sugiere que la cifra oficial podría quedarse corta.
Gladys Arpi, madre de tres hijos en edad escolar, utiliza el transporte público todos los días para movilizarse y llevar a sus hijos a clases. “Entre mis pasajes y los de los niños, gasto unos 10,50 dólares a la semana, lo que al mes ya suma 42 dólares”, explica. Con la tarifa actual de 30 centavos, ese monto representa un gasto significativo. “Y eso que solo usamos el bus de lunes a viernes”, añade.
Si se aprueba el incremento a 44 centavos, como piden los transportistas, el gasto mensual de Arpi podría superar los 61 dólares, lo que afectaría aún más su ya ajustado presupuesto. “No me imagino qué debería hacer. No hay trabajo estable y lo que uno gana no alcanza”, expresa con preocupación.
El estudio técnico y las objeciones
El pasado sábado 10 de mayo, la Cámara de Transporte de Cuenca (CTC) realizó un conversatorio con dirigentes gremiales y ciudadanos, en el que presentó los resultados de un extenso estudio técnico elaborado por la Empresa Pública de la Universidad de Cuenca. El informe, de más de 900 páginas, analiza la estructura de costos del sistema y propone escenarios tarifarios que oscilan entre los 44 y 47 centavos, dependiendo del crecimiento poblacional y la demanda de usuarios.
No obstante, la propia universidad sugirió una tarifa intermedia de 40 centavos, propuesta que fue rechazada por los transportistas, quienes consideran insuficiente ese valor para cubrir sus costos operativos.
La discusión ha dejado al descubierto la tensión entre la sostenibilidad del servicio y la capacidad de pago de la ciudadanía. Para muchos usuarios, como Arpi, el problema va más allá del precio. “Si quieren cobrar más, que mejoren las unidades y el trato al usuario. Hay choferes que son groseros, no paran donde deben o arrancan sin esperar que uno suba bien”, reclama.
Entre el ajuste y la necesidad
La posibilidad de que el pasaje suba ha llevado a ciudadanos como Arpi a pensar en alternativas drásticas. “Tendría que empezar a caminar. Por lo menos para mis cosas, para no gastar tanto. Y dejaríamos de salir los fines de semana”, afirma. Para ella, la propuesta no contempla la realidad económica de muchas familias cuencanas.
El llamado que hace es claro: que los representantes del transporte “analicen la situación de quienes vivimos del día a día”, y que si se exige un alza, venga acompañada de un compromiso real por mejorar el servicio.
Mientras tanto, el futuro del pasaje urbano en Cuenca sigue en discusión, con un tema central sobre la mesa: cómo equilibrar la viabilidad del sistema con la economía de sus usuarios.







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