La llegada del buque lanzamisiles USS Gravely (DDG-107) de la Armada de Estados Unidos a Puerto España, Trinidad y Tobago, ha desatado una nueva tormenta diplomática en la región. Venezuela ha calificado los ejercicios militares estadounidenses, que se desarrollarán frente a sus costas, como una provocación y una acción que podría desencadenar un conflicto en el Caribe.
El USS Gravely arribó al puerto de la capital trinitaria el 27 de octubre de 2025, y se encuentra atracado bajo la vigilancia de una patrulla de la Guardia Costera de Trinidad y Tobago. Esta presencia de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe ha incrementado las tensiones entre ambos países, a lo que se suma el contexto geopolítico y las históricas disputas sobre la soberanía en la región.
Venezuela denuncia una «operación de falsa bandera»
El gobierno venezolano ha reaccionado enérgicamente a la presencia del USS Gravely en aguas cercanas a su territorio. El canciller venezolano, Yván Gil, acusó a la CIA de dirigir una “operación de falsa bandera”, cuyo objetivo sería atacar al buque estadounidense y luego culpar a Venezuela para justificar una agresión militar contra su país.
“La llegada del USS Gravely es parte de una estrategia imperialista más amplia, que incluye el uso del narcotráfico como pretexto para llevar a cabo maniobras militares en el Caribe”, indicó Gil en un comunicado emitido el domingo, coincidiendo con la llegada del buque a Trinidad y Tobago.
Este despliegue forma parte de la guerra contra el narcotráfico liderada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, que desde agosto ha movilizado buques de guerra y aviones de combate a la región para intensificar la lucha contra las redes de narcotráfico que operan en el Caribe. La operación ha generado una serie de bombardeos a embarcaciones pequeñas, tanto en el Caribe como en el Pacífico, dejando un saldo de 43 muertos desde el 2 de septiembre.
La versión de Maduro: lucha antinarcóticos como fachada
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha acusado a Estados Unidos de utilizar la lucha contra las drogas como una cobertura para un plan de cambio de régimen en Venezuela, motivado por el control de las vastas reservas petroleras del país. Según el gobierno venezolano, esta operación no solo tiene como objetivo la lucha contra el narcotráfico, sino que busca desestabilizar el régimen de Maduro y apropiarse de los recursos naturales de Venezuela.
Venezuela también ha denunciado la desarticulación de una célula criminal financiada por la CIA, supuestamente vinculada a estas operaciones encubiertas. En su comunicado, la cancillería venezolana expresó la esperanza de que el gobierno de Trinidad y Tobago tome medidas similares para evitar que su territorio sea utilizado en lo que consideran maniobras que amenazan la paz del Caribe.
“Venezuela actúa con firmeza y responsabilidad”, señaló el comunicado oficial, destacando las acciones que el país ha tomado para contrarrestar las amenazas extranjeras y proteger su soberanía.
Reacciones en Trinidad y Tobago
El ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, también expresó su rechazo a los ejercicios militares en aguas cercanas a Venezuela, acusando a Trinidad y Tobago de alinearse con los intereses de Estados Unidos. Cabello calificó de provocación el hecho de que los ejercicios se realicen tan cerca de las costas venezolanas, señalando que la distancia entre ambos países es mínima.
“¿Por qué se hacen los ejercicios justo al frente de Venezuela? Porque quieren provocar a nuestro país”, aseguró Cabello en declaraciones públicas. Además, el ministro de Interior recordó que Venezuela y Trinidad y Tobago son pueblos hermanos, independientemente de las diferencias políticas actuales. Reiteró que las relaciones históricas entre ambos países deberían prevalecer sobre las tensiones actuales.
La posición de Trinidad y Tobago
Hasta el momento, el gobierno de Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago, no ha emitido una declaración formal sobre las acusaciones de Venezuela. Sin embargo, se espera que en los próximos días se intensifiquen las conversaciones diplomáticas entre ambos países, dado el delicado contexto político en el Caribe y la creciente presencia militar estadounidense en la región.







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