En el marco del frágil alto el fuego vigente en la Franja de Gaza desde el pasado 10 de octubre, Israel entregó este jueves los cuerpos de 30 palestinos a cambio de los restos de dos rehenes israelíes recuperados un día antes por el movimiento islamista Hamás, según confirmaron fuentes médicas y autoridades palestinas.
El hospital Nasser, en la ciudad de Jan Yunis, informó haber recibido los cuerpos, entregados por las fuerzas israelíes “como parte del acuerdo de intercambio” que ambas partes mantienen activo desde el inicio de la tregua. De acuerdo con el Ministerio de Sanidad gazatí, varios de los cadáveres presentaban signos de tortura, según reportó la agencia oficial palestina Wafa.
Este intercambio se suma a una serie de entregas humanitarias y de cuerpos acordadas bajo mediación internacional. En total, Israel ha recibido 15 cuerpos de ciudadanos israelíes, mientras que 225 cuerpos de palestinos han sido devueltos a la Franja desde que se alcanzó el acuerdo temporal.
Además, Hamás ya había entregado los restos de dos rehenes no israelíes, uno de nacionalidad tailandesa y otro nepalí, como parte del mismo proceso de intercambio.
El movimiento islamista, catalogado como organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, mantiene todavía en su poder a decenas de rehenes. En su ataque del 7 de octubre de 2023, Hamás secuestró a 251 personas y causó la muerte de más de 1.200 civiles y soldados israelíes, lo que desencadenó la actual guerra en Gaza, que ya suma más de dos años de devastación.
Hasta la fecha, los combatientes de Hamás han devuelto los cuerpos de 17 de los 28 rehenes fallecidos. El grupo alega dificultades para localizar y recuperar los cadáveres entre las ruinas provocadas por los bombardeos israelíes.
Fuentes diplomáticas informaron que equipos egipcios, con autorización de Israel, colaboran actualmente en las labores de búsqueda y recuperación dentro del enclave palestino, utilizando maquinaria pesada para remover los escombros en las zonas más afectadas.
El intercambio de cuerpos se interpreta como un gesto simbólico dentro de un contexto humanitario extremadamente tenso, mientras la comunidad internacional continúa presionando para que las negociaciones de paz deriven en un cese definitivo de las hostilidades.







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