En el marco de una jornada de trabajo en el Palacio de Miraflores, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, hizo un enérgico llamado a los medios de comunicación de Estados Unidos. El mandatario instó a los periodistas y medios estadounidenses a investigar y divulgar la cantidad de dinero que los gobiernos de ese país han destinado en los últimos 25 años para financiar a sectores de la oposición venezolana.
“¿Cuánta plata le ha robado en 25 años la derecha venezolana al propio EE. UU.? 10.000 millones y me quedo corto. ¿Cuánto dices tú, Diosdado? 50 mil millones, dice Diosdado”, expresó Maduro en una intervención cargada de cifras y cuestionamientos. El presidente destacó que estos fondos provienen directamente de los contribuyentes estadounidenses, lo que, según su argumento, le otorga un carácter público y legítimo a su demanda de transparencia.
Maduro, conocido por sus constantes desafíos a la prensa internacional, lanzó un reto directo: “Que alguien me desmienta allá en la prensa de los Estados Unidos, que tanto le gusta hablar de Venezuela”. Con estas palabras, el presidente venezolano buscó confrontar las narrativas dominantes que critican al gobierno bolivariano y cuestionan la legitimidad de su administración.
En su discurso, Maduro no solo hizo referencia a la cifra de dinero supuestamente destinado a la oposición venezolana, sino que también arremetió contra lo que calificó como una “campaña de desinformación” impulsada por los Estados Unidos. Según el presidente, esta campaña tiene como objetivo deslegitimar al gobierno venezolano y desconocer la voluntad popular. “Tenemos el amor del pueblo del mundo, tenemos el amor del pueblo de los Estados Unidos”, afirmó con optimismo.
A lo largo de su intervención, Maduro también denunció las acusaciones que, según él, carecen de base real y son parte de una estrategia geopolítica dirigida a desestabilizar a Venezuela, cuyo territorio es rico en recursos naturales de gran valor. En ese sentido, hizo referencia a las reiteradas afirmaciones sobre armas de destrucción masiva que, según el presidente, nunca han tenido fundamento. “No pueden decir de Maduro que tengo armas de destrucción masiva, que tenemos armas químicas. Entonces repiten tres, cinco mentiras, pero no han entendido que no es Maduro: es una República, es un pueblo dispuesto a defender su soberanía, su independencia, su historia gloriosa», expresó con vehemencia.
El mandatario también reafirmó la postura de su gobierno frente a las sanciones y bloqueos internacionales, asegurando que Venezuela seguirá su camino con dignidad, sin renunciar a su autodeterminación y a su vocación de paz. “Venezuela seguirá su curso en paz y al mundo le seguimos diciendo a ritmo de changa: ¡yes peace! ¡No crazy war!”, concluyó, haciendo énfasis en su firme postura contra lo que considera políticas imperialistas de intervención extranjera.
La intervención de Maduro llega en un contexto de tensiones internacionales y mientras Venezuela enfrenta una crisis económica y política, exacerbada por las sanciones impuestas por los Estados Unidos y otros países occidentales. La crítica a la derecha venezolana y a la injerencia extranjera parece ser una constante en los discursos del presidente, quien ha utilizado cada oportunidad para desafiar lo que considera una agenda internacional contra su gobierno y el pueblo venezolano.
Este llamado a la reflexión sobre el financiamiento de la oposición y el papel de los medios estadounidenses en la narrativa sobre Venezuela promete seguir siendo un tema clave en las discusiones políticas dentro y fuera del país.







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