Leopoldo tiene 45 años y forma parte de la creciente población que trabaja fuera de una relación de dependencia en Ecuador. Su día a día transcurre entre pedidos y recorridos por Guayaquil, donde entrega almuerzos a domicilio para un restaurante. Su ganancia depende de un porcentaje de las ventas diarias y, al cierre del mes, sus ingresos apenas oscilan entre los 300 y 350 dólares.
Esa cifra no solo está por debajo del salario básico unificado, que en 2026 se fijó en 482 dólares, sino que también resulta insuficiente para cubrir más que lo esencial. Leopoldo vive solo, no paga alquiler, pero sí debe asumir los costos de servicios básicos como luz, agua e internet, pagos que en ocasiones se atrasan. A esto se suman los gastos diarios de transporte y alimentación, que absorben casi la totalidad de su ingreso.
Consciente de su realidad, Leopoldo sabe que su presupuesto apenas cubre el 42 % del valor de la canasta básica familiar, que en diciembre de 2025 se ubicó en 819,01 dólares, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Cuando acude al mercado, prioriza lo indispensable: pollo, arroz, aceite, cebolla, tomate, pan, verde y algunos productos de higiene. “Ya casi ni dulces me compro”, comenta con una sonrisa resignada.
¿Cuánto se necesita realmente para vivir?
La pregunta sobre cuánto deberían ganar los ecuatorianos para cubrir sus necesidades básicas no tiene una única respuesta. Depende del tamaño del hogar, la ciudad y el estilo de vida. Para el analista económico Héctor Delgado, una persona sola, sin hijos y con hábitos austeros, como Leopoldo, requeriría entre 450 y 600 dólares mensuales para cubrir alimentación, vivienda básica, transporte y servicios.
“El salario básico de 482 dólares alcanza solo para gastos mínimos. No permite ahorrar ni enfrentar imprevistos”, explica Delgado, quien señala que la canasta básica familiar sigue siendo el principal referente para medir el costo de vida, ya que refleja directamente el impacto de la inflación.
En escenarios más ajustados, una persona podría llegar a gastar hasta 250 dólares al mes, pero únicamente en consumo básico y dependiendo de la ciudad. “Para una familia de tres personas, ese gasto fácilmente se eleva entre 500 y 700 dólares mensuales, lo que ya representa una porción significativa de la canasta básica total”, añade.
Desde otra perspectiva, Jorge Izaguirre, docente de la Business School de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), sostiene que un hogar promedio —con 1,6 perceptores de ingresos, como lo calcula el INEC— debería contar con al menos 821 dólares mensuales para “cubrir lo básico”. En ese cálculo, el rubro de alimentos es el más sensible y representa el 22,45 % del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que equivale a unos 184 dólares mensuales por hogar.
Vivir cuesta más según la ciudad
El costo de la canasta básica familiar varía significativamente entre ciudades. En diciembre de 2025, Cuenca encabezó la lista con 861,45 dólares, seguida de Manta (851,75), Quito (842,96) y Guayaquil (839,32). En el otro extremo se ubicaron ciudades como Santo Domingo, con 759,35 dólares. En este periodo, Manta superó a Quito y Guayaquil en el valor de la canasta, reflejando un aumento sostenido del costo de vida.
¿Es Ecuador un país caro?
Para los especialistas, Ecuador no necesariamente es caro en términos absolutos, pero sí lo resulta cuando se busca mejorar la calidad de vida. Delgado señala que mientras no se ahorre, no se acceda a educación privada, ni se contraten seguros o servicios adicionales, el país puede parecer manejable. Sin embargo, al sumar salud privada, transporte propio, ocio y ahorro, el costo se incrementa de forma considerable.
Izaguirre coincide en que cubrir la canasta básica no es lo que más encarece la vida, sino las comodidades: arriendos en zonas bien ubicadas, vehículo propio, educación privada, seguridad y consumo recreativo. Esa combinación hace que, para muchos hogares, el país se perciba como caro.
Ingresos, salarios y una brecha persistente
Las cifras del INEC muestran que, a diciembre de 2025, el ingreso laboral promedio fue de 514,90 dólares para los hombres y 470,50 dólares para las mujeres. Aun así, para expertos como Diego Cueva, director de la maestría en Finanzas de la UTPL, Ecuador no puede considerarse un país barato en relación con los ingresos de su población.
La canasta básica está calculada para un hogar de cuatro personas con 1,6 perceptores de ingresos que ganan el salario básico. Sin embargo, en la práctica, esa estructura resulta insuficiente. “Hoy existe una brecha clara entre el salario básico y el costo real de vida, por lo que la mayoría de hogares necesita al menos dos ingresos para sostenerse”, afirma Delgado.
El debate sobre el aumento salarial, coinciden los analistas, no debe centrarse únicamente en el monto. Para Izaguirre, un salario básico razonable debería, como mínimo, no perder poder adquisitivo frente a la inflación y, de ser posible, crecer de la mano de la productividad.
Mientras tanto, historias como la de Leopoldo reflejan una realidad extendida: trabajar ya no siempre garantiza cubrir lo esencial, y mucho menos acceder a una vida con estabilidad y proyección a futuro.







Sé el primero en comentar