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El estrecho de Ormuz reabre con cautela tras tregua entre EE.UU. e Irán

El tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz comienza a mostrar señales de recuperación luego de semanas de parálisis provocadas por el conflicto en Oriente Medio. Tras una caída de hasta el 97 % en el tránsito de embarcaciones, la actividad se reanuda de forma gradual gracias a una tregua temporal acordada entre Estados Unidos e Irán.

El acuerdo, que contempla un alto el fuego de dos semanas, incluye garantías para el “paso seguro” por esta ruta clave para el comercio energético mundial. Según la plataforma de monitoreo marítimo MarineTraffic, ya se observan los primeros indicios de reactivación en la zona.

Primeros buques cruzan tras semanas de bloqueo

Los datos reflejan un escenario aún frágil pero en movimiento. Cientos de embarcaciones permanecen en el golfo Pérsico, muchas de ellas varadas desde finales de febrero, cuando se intensificó el conflicto.

Entre los primeros cruces registrados destacan el buque petrolero Daytona Beach, que atravesó el estrecho tras salir del puerto iraní de Bandar Abás, y el granelero NJ Earth, que realizó el mismo trayecto horas después.

En las últimas 24 horas, al menos diez embarcaciones han transitado por Ormuz, mientras otras siete se encontraban en proceso de cruce, de acuerdo con sistemas de seguimiento marítimo.

Una vía clave para el comercio global

Antes de la crisis, el estrecho de Ormuz era responsable de entre el 20 % y el 25 % del comercio mundial de petróleo, con más de 20 millones de barriles diarios circulando por esta ruta, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

Además, por esta vía transitaba:

  • El 20 % del gas natural licuado (GNL) mundial
  • El 29 % del gas licuado de petróleo (GLP)
  • El 13 % de productos químicos
  • Un tercio del comercio marítimo de fertilizantes

El impacto del bloqueo ha sido significativo, especialmente para Asia, destino de más del 80 % del crudo que pasa por Ormuz, y para Europa, que depende en un 35 % de estos suministros.

Tensión, amenazas y ataques

La reapertura del estrecho responde también a presiones internacionales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había advertido a Irán con posibles ataques si no se garantizaba la libre circulación.

Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, se han registrado al menos 17 ataques contra embarcaciones en la región, además de múltiples incidentes sospechosos, según reportes de organismos de seguridad marítima.

Recuperación lenta e incierta

Pese a la reapertura, los expertos advierten que el retorno a la normalidad será progresivo. Antes del conflicto, entre 120 y 140 buques cruzaban diariamente el estrecho. Durante marzo, esa cifra cayó drásticamente a apenas entre cuatro y seis embarcaciones por día.

Actualmente, más de 1.000 buques transoceánicos permanecen retenidos en el golfo Pérsico, cifra que asciende a 3.000 si se incluyen embarcaciones regionales.

Factores como los altos costos de seguros, los protocolos de verificación y las preocupaciones de seguridad continúan frenando una recuperación inmediata.

Analistas del sector coinciden en que muchas navieras optarán por esperar varios días antes de retomar operaciones con normalidad, a fin de confirmar la estabilidad del alto el fuego.

Una tregua clave para evitar una crisis energética

La reactivación parcial del estrecho de Ormuz representa un alivio temporal para los mercados energéticos, que han experimentado un aumento en los precios del crudo ante el temor de una crisis global.

Sin embargo, el futuro inmediato dependerá del éxito de las negociaciones entre Washington y Teherán. Por ahora, el mundo observa con cautela cómo una de las arterias más importantes del comercio internacional intenta volver a latir.

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