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Vía Cuenca – Molleturo: una ruta marcada por tragedias y fallas de seguridad

El grave accidente registrado el último sábado en la vía Cuenca – Molleturo – El Empalme, en el que un camión perdió los frenos, impactó contra varios vehículos y dejó 10 personas heridas, vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en uno de los corredores viales más peligrosos del Austro ecuatoriano.

De acuerdo con las primeras investigaciones, el vehículo pesado, que circulaba desde la provincia del Guayas, habría sufrido una falla en el sistema de frenado a la altura del kilómetro 10. Tras el desperfecto mecánico, el automotor descendió a gran velocidad sin que el conductor pudiera controlar la unidad, provocando un múltiple choque.

El siniestro obligó al cierre total de la carretera durante cerca de cinco horas. Equipos de emergencia, personal de tránsito y unidades de rescate trabajaron intensamente para atender a los heridos, remover los vehículos afectados y habilitar nuevamente la circulación. Mientras tanto, las autoridades recomendaron a los conductores utilizar rutas alternas.

Sin embargo, este no es un hecho aislado. Apenas a 40 kilómetros del lugar del reciente accidente, el pasado 15 de abril ocurrió otra tragedia en la misma vía. Un bus de la Cooperativa San Luis, que cubría la ruta hacia Guayaquil, se salió de la carretera, cayó a un costado del río y posteriormente se incendió.

Ese accidente dejó un saldo devastador: 15 personas fallecidas y 29 heridas. Testimonios de pasajeros sobrevivientes señalaron que el bus habría sufrido una falla mecánica, descartándose inicialmente el exceso de velocidad como causa principal del siniestro.

A ello se suma otro episodio registrado el 1 de marzo de 2025, cuando un bus urbano perteneciente a la Cooperativa Pascuales se accidentó en el sector de la “Y” de Sayausí, tras descender por la vía Cuenca – Molleturo – El Empalme.

Según relató el conductor, la unidad también presentó una falla en los frenos. El vehículo impactó contra 10 automotores, dejó tres personas fallecidas y terminó chocando contra un poste de alumbrado público.

Descensos peligrosos y desgaste mecánico

Para expertos en movilidad y mecánica automotriz, las características geográficas de esta carretera representan un desafío permanente para los conductores, especialmente para quienes manejan vehículos pesados.

Rolando Sarmiento, ingeniero automotriz, explicó que los largos descensos y las curvas cerradas incrementan considerablemente el riesgo de sobrecalentamiento del sistema de frenos.

“Cuando un camión desciende cargado y el conductor utiliza el pedal del freno de manera continua, las zapatas, discos y tambores pierden capacidad de frenado. A este fenómeno se lo conoce técnicamente como ‘fading’”, indicó.

El especialista advirtió además sobre problemas recurrentes en la revisión mecánica de vehículos pesados. Entre las fallas más comunes mencionó fugas de aire, desgaste de pastillas, contaminación del líquido de frenos y sistemas desajustados.

Sarmiento también cuestionó ciertas prácticas de conducción en rutas montañosas. “Muchos choferes descienden en cambios altos y dependen únicamente del freno convencional. En una vía como esta, lo correcto es utilizar marchas cortas y apoyarse permanentemente en el freno de motor”, enfatizó.

Proponen rampas de emergencia y mayores controles

Desde el ámbito de la ingeniería vial, especialistas consideran urgente implementar medidas preventivas para reducir el número de accidentes en esta carretera.

Rommel Correa, ingeniero civil e investigador en seguridad vial, planteó la necesidad de construir rampas de frenado de emergencia en los tramos más críticos de la vía. Estas estructuras utilizan grava o arena para disminuir progresivamente la velocidad de vehículos fuera de control.

Según explicó, las rampas deberían instalarse en sectores con descensos prolongados y antecedentes frecuentes de accidentes, permitiendo que los automotores puedan detenerse sin impactar a otros vehículos.

El experto también recomendó la implementación de zonas de escape con pendiente ascendente, barreras de contención reforzadas y señalización luminosa que advierta sobre el riesgo de pérdida de frenos en las pendientes.

Finalmente, insistió en que las soluciones no deben limitarse únicamente a la infraestructura. “Se requieren controles técnicos permanentes, revisiones obligatorias del sistema de frenos antes de cada viaje y capacitación especializada en conducción de montaña para los choferes”, concluyó.

La reiteración de accidentes en la vía Cuenca – Molleturo – El Empalme evidencia una problemática estructural que combina fallas mecánicas, exigencias geográficas y posibles deficiencias en los controles de seguridad. Mientras no se adopten medidas preventivas efectivas, esta carretera continuará siendo escenario de tragedias que enlutan a decenas de familias ecuatorianas.

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