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La historia de esfuerzo y unidad que llevó el agua a las comunidades de Turi y Baños

Durante años, decenas de familias caminaron largas horas cruzando montañas y quebradas, impulsadas por un solo propósito: llevar agua a sus hogares. Abuelos, padres y niños participaron juntos en este esfuerzo colectivo que dio origen al Proyecto Nero y a la Junta de Agua Potable de Baños, dos sistemas comunitarios que hoy abastecen a más de 18 mil usuarios en la zona suroriental de Cuenca.

Cada fin de semana, desde tempranas horas y hasta el anochecer, se organizaban mingas donde las comunidades compartían no solo el trabajo, sino también sus sueños, alegrías y desafíos. La meta era común: mejorar sus condiciones de vida y asegurar el acceso a un recurso vital como el agua potable.

Fue una tarea ardua, que demandó años de esfuerzo, dedicación y perseverancia. Pero estos proyectos se convirtieron en ejemplo de unidad, demostrando que el trabajo mancomunado puede transformar realidades y garantizar un mejor futuro para las siguientes generaciones.

Proyecto Nero: un legado de resistencia y compromiso comunitario

Luis Nivicela, actual presidente del Proyecto Nero, era apenas un niño de cinco años cuando se iniciaron las primeras mingas lideradas por el padre Marco Martínez, párroco de Turi en la década de 1980. Nivicela recuerda cómo acompañaba a sus padres en esas jornadas, abriéndose camino entre trochas y cargando tuberías para construir un sistema que, por entonces, parecía un sueño lejano.

Lo que comenzó como un esfuerzo entre las parroquias de Turi y Baños se extendió luego a sectores de El Valle y Monay. Durante más de tres décadas, el sistema operó bajo un modelo de gestión comunitaria, hasta que en 2011 obtuvo su personería jurídica. Hoy, el Proyecto Nero abastece de agua potable a más de 8.300 usuarios, lo que representa alrededor de 36 mil personas.

Las mingas continúan siendo parte esencial de la identidad de este sistema. «Seguir trabajando en comunidad es honrar a quienes iniciaron esta lucha. Cambiar de operador sería traicionar ese sacrificio», afirma Nivicela. Entre sus planes está la construcción de una nueva captación y una planta de tratamiento de mayor capacidad, para enfrentar los retos de sequías prolongadas.

Junta de Agua Potable de Baños: seis décadas de compromiso

Un recorrido similar tuvo la Junta de Agua Potable de Baños, que lleva más de 60 años de historia. El sistema nació como un canal de riego, pero la necesidad de agua para consumo humano lo convirtió en un proyecto clave para las comunidades. Rodrigo Yungasaca, presidente actual de la Junta, rememora su participación en las mingas cuando era apenas un adolescente.

Hoy, el sistema se ha modernizado. Dispone de dos plantas de potabilización que procesan conjuntamente cerca de 110 litros por segundo, beneficiando a más de nueve mil usuarios, es decir, unas 40 mil personas de la parroquia de Baños. «Estamos orgullosos de lo que hemos logrado, y trabajamos en nuevos proyectos, como una captación adicional que garantizará el abastecimiento aún en épocas críticas de sequía», señala Yungasaca.

El sistema, que ha sido galardonado internacionalmente, se mantiene como un ejemplo de gestión comunitaria eficaz y sostenible.

El impulso de la fe y el compromiso social

Detrás de estos logros también estuvo el papel determinante de la Iglesia. El padre Marco Martínez, junto con el fallecido Alfonso Carrión, lideró el movimiento comunitario que dio vida al Proyecto Nero y la Junta de Agua Potable de Baños. Martínez recuerda cómo su voz en La Radio Popular convocaba a miles de mingueros cada semana, llegando a reunir hasta 10 mil personas en una jornada histórica durante la visita del expresidente Rodrigo Borja.

“Las mingas fueron la clave para consolidar el sistema. Las mujeres, en particular, jugaron un papel fundamental, transmitiendo con su ejemplo la importancia de trabajar por el bien común”, asegura Martínez, quien considera que su mayor logro ha sido contribuir a mejorar la vida de las familias rurales. Sin embargo, subraya que el trabajo no ha terminado: “Hay que seguir construyendo, porque las necesidades continúan”.

Una lección de unidad para el presente y el futuro

Los sistemas de agua de Nero y Baños son hoy pilares fundamentales para la vida de miles de personas. Su historia es testimonio del valor de la solidaridad, el esfuerzo compartido y la visión de futuro. En un mundo donde los recursos hídricos se vuelven cada vez más escasos, estas comunidades rurales ofrecen un ejemplo inspirador de lo que se puede lograr cuando la unidad se convierte en motor de cambio.

DATOS CLAVE

18 mil usuarios se benefician actualmente de los sistemas de agua del Proyecto Nero y la Junta de Agua Potable de Baños.
Las mingas comunitarias fueron el corazón de estas obras y se mantienen como tradición.
El liderazgo de la Iglesia fue fundamental. Los padres Marco Martínez y Alfonso Carrión (+) impulsaron la organización de las comunidades.
Nuevos proyectos como la construcción de plantas de captación y potabilización buscan garantizar el servicio ante las amenazas del cambio climático.

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