Las instituciones de control en Cuenca llevan a cabo operativos semanales para el desmantelamiento de refugios improvisados bajo los puentes de la ciudad, con el objetivo de garantizar el uso adecuado de los espacios públicos y prevenir actos delictivos.
El enfoque principal de estas acciones se centra en las zonas aledañas al río Tomebamba, específicamente en el tramo comprendido entre el Colegio Ciudad de Cuenca (Balzay) y Pumapungo.
Objetos retirados y personas desalojadas
En uno de los operativos más recientes, ejecutado por la Guardia Ciudadana, la Empresa Pública Municipal de Aseo de Cuenca (EMAC EP) y el Proyecto Vida, las autoridades encontraron ropa, colchones, sillas y otros enseres acumulados en los recovecos bajo los puentes.
Mientras la EMAC EP retiraba estos objetos, la Guardia Ciudadana desalojó a varias personas en situación de calle que pernoctaban en el lugar, algunas de ellas bajo los efectos de sustancias o alcohol.
El comandante de la Guardia Ciudadana, Alfredo Tosi, explicó que el operativo «Puentes» se realiza con frecuencia, debido a la constante presencia de personas que buscan refugio en estos espacios. En cada intervención, los agentes encuentran grandes cantidades de residuos, incluyendo cartones, plásticos, basura, botellas de licor e incluso objetos cortopunzantes, lo que representa un riesgo para la seguridad pública.
Tosi instó a la comunidad a canalizar sus donaciones a través de instituciones especializadas. «Cuando alguien quiere ayudar, debe hacerlo por los canales adecuados, de lo contrario, todo termina acumulándose debajo de los puentes», señaló.
Abordaje y apoyo del Proyecto Vida
Más allá de la acción de desalojo, los funcionarios del Proyecto Vida llevan a cabo un trabajo de acompañamiento y orientación con estas personas. Fernanda Pinos, coordinadora de la iniciativa municipal, explicó que la participación en los programas de ayuda y rehabilitación es voluntaria, lo que muchas veces dificulta la intervención inmediata.
«Al principio, muchos rechazan la asistencia, pero con el seguimiento adecuado, algunos aceptan ingresar a programas de rehabilitación, apoyo psicológico y reinserción social», explicó Pinos.
El Proyecto Vida también identifica casos de abandono y canaliza a personas con problemas de adicción hacia centros especializados. Aunque el proceso de reintegración es lento y complejo, la iniciativa ha logrado que varias personas den un giro a sus vidas y se reincorporen a la sociedad.
Estos operativos buscan no solo mantener el orden en los espacios públicos, sino también ofrecer alternativas reales de ayuda a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, promoviendo soluciones que trasciendan el simple desalojo.







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