Ubicado a lo largo de la Panamericana Sur, el sector de Narancay Bajo es un punto estratégico de comercio y emprendimiento en Cuenca. Su dinamismo económico se debe a la diversidad de negocios que florecen a ambos lados de la vía, convirtiéndolo en un centro comercial en constante crecimiento.
Desde tiendas, fruterías y restaurantes, hasta ferreterías y talleres artesanales, el movimiento comercial en la zona es constante, especialmente en las mañanas y noches, con una mayor afluencia los fines de semana. Las aceras se llenan de transeúntes que ingresan a los establecimientos en busca de productos y servicios, fortaleciendo así la economía local.
Artesanos del caucho: una tradición de más de 40 años
Uno de los aspectos más representativos de Narancay Bajo es su actividad artesanal. Los talleres especializados en la reutilización de cauchos de llantas de vehículos, motos y bicicletas han dado identidad al sector.
La familia Ayala es un referente en este oficio. Con más de cuatro décadas de experiencia, han convertido el reciclaje de caucho en un arte. Mariana Ayala, quien aprendió el oficio a los cinco años gracias a sus abuelos, hoy lidera un equipo de jóvenes que transforma los retazos en macetas y figuras decorativas llenas de color.
Además de la elaboración de artículos decorativos, también fabrican repuestos de caucho para distintos tipos de vehículos. Mariana recorre el país con sus productos y cuenta con clientes en diversas ciudades, lo que evidencia el impacto y la calidad de su trabajo.
El auge comercial tras la pandemia
Narancay Bajo es tierra de emprendedores. Durante la pandemia de COVID-19, el número de negocios creció significativamente. Aunque algunos cerraron con el tiempo, muchos lograron mantenerse gracias a la ubicación estratégica del sector.
Alberto Quinde, comerciante de ropa, abrió su tienda hace más de tres años y ha visto cómo el comercio en la zona ha evolucionado. Sin embargo, señala que las ventas han disminuido en el último año debido a las obras de señalización que impiden el estacionamiento de vehículos en la Panamericana Sur.
En el ámbito gastronómico, Narancay Bajo ofrece una amplia variedad de opciones. Desde encebollados, ceviches y chuzos, hasta comida rápida y platos internacionales, los restaurantes y comedores del sector han ganado popularidad entre residentes y visitantes.
Tatiana Vidal, trabajadora de un puesto de encebollados, resalta el sentido de comunidad del sector. “Aquí nos apoyamos entre vecinos. Hay solidaridad y compromiso con los negocios”, comenta.
Fábricas y plataformas comerciales: pilares de la economía local
El sector también alberga fábricas y espacios municipales clave para la ciudad. Aquí se encuentra el patio-taller del Municipio de Cuenca, además de parques y una plataforma itinerante que funciona como parada de buses intercantonales e interprovinciales.
Rocío Cajamarca, comerciante en la plataforma desde hace nueve años, reconoce la importancia de este espacio para su sustento. “Antes trabajaba en otro lugar sin condiciones adecuadas. Aquí las cosas han mejorado”, señala. Sin embargo, enfatiza la necesidad de una mayor promoción municipal para atraer más clientes y fortalecer la economía del sector.
Retos y necesidades: un nuevo acceso sur es urgente
A pesar del crecimiento y la actividad comercial, Narancay Bajo enfrenta desafíos importantes. Uno de los principales problemas es el congestionamiento vehicular en la Panamericana Sur, especialmente en horas pico y fines de semana.
El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) maneja un proyecto para habilitar un nuevo acceso sur, una obra que los vecinos consideran necesaria, pero que esperan no afecte sus propiedades ni su actividad económica.
Además, los propietarios de los talleres artesanales demandan soluciones para un litigio de tierras, ya que varios locales están en riesgo de perder sus espacios de trabajo.
Por su parte, los comerciantes de la plataforma solicitan mejoras en la infraestructura, como nuevas carpas y estructuras más adecuadas para sus negocios, además de mayor promoción para atraer clientes y fortalecer el sector.
Narancay Bajo: un sector clave para Cuenca
Más que un acceso a la ciudad, Narancay Bajo representa el esfuerzo y la perseverancia de sus habitantes. Es un punto de encuentro para artesanos, comerciantes y emprendedores que trabajan día a día para mantener viva la economía local.
Los vecinos, con su amabilidad y espíritu trabajador, han convertido a este sector en un símbolo de progreso. Ahora, esperan que las autoridades atiendan sus necesidades y permitan que Narancay Bajo siga siendo un motor de desarrollo para Cuenca.







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