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Principal, el paraíso frutal del Azuay donde florecen más de 20 variedades de manzana

¿Por qué hay tantas variedades de manzana en esta apacible parroquia del cantón Chordeleg? La pregunta surge inevitablemente al recorrer sus fértiles tierras y observar, entre campos y huertos, la explosión de colores, tamaños y sabores que ofrece esta fruta. La respuesta tiene sus raíces en la historia, la tradición y, sobre todo, en la sabiduría campesina de su gente.

Ubicada a 60 kilómetros de Cuenca, Principal es una parroquia rural que ha convertido a la manzana en su símbolo y carta de presentación. Aunque su tierra da vida a más de 35 variedades de frutas, es la manzana la que ocupa el lugar estelar, tanto así que cada año tiene su propio festival, donde productoras y productores comparten lo mejor de su cosecha.

Injertos, el arte de crear nuevas variedades

Detrás de la diversidad frutal hay una técnica heredada y perfeccionada con los años: el injerto. María Cambisaca, productora de toda la vida, recuerda con orgullo cómo su padre, don Héctor Cambisaca, le enseñó desde niña los secretos del cultivo de la manzana. Hoy, ella y otras mujeres del campo dominan el arte de fusionar ramas de distintas especies para crear nuevas variedades.

“El primer tipo que conocimos fue la Emilia”, relata Cambisaca. “De esa, mediante injertos, nacieron al menos 20 más”. Entre ellas se encuentran nombres como Flor de Mayo, Red Delicious, Yellow Delicious, Ana, de colada, y muchas otras que se cosechan entre febrero y mayo.

El método más utilizado es el llamado “pata de mula”, que consiste en insertar ramas de una especie sobre otra ya establecida. También se aplica el conocido como injerto peruano, menos frecuente pero igualmente eficaz. El resultado: una paleta natural de manzanas que asombran por su variedad y sabor.

Creatividad sin límites

Pero la historia de la manzana en Principal no termina en el árbol. La imaginación de sus habitantes ha multiplicado sus usos: desde la tradicional chicha y dulces caseros hasta modernos productos como pasteles, vinos y golosinas, que hoy se comercializan en ferias locales y regionales.

El pasado sábado 5 de abril, el Festival de la Manzana volvió a ser la vitrina perfecta para mostrar esta riqueza. Además de la feria agrícola, los barrios de Principal organizaron su tradicional desfile. Con trajes típicos y caballos decorados con manzanas, las candidatas a Reina de la Manzana 2025 desfilaron por las calles, en un acto que mezcla folclore, identidad y orgullo rural.

Desafíos y sueños por cumplir

Sin embargo, no todo es celebración. Doña Matilde Ríos y Silvia Salinas, también productoras, coinciden en que es urgente contar con un espacio permanente para la comercialización de las frutas y sus derivados. Por ahora, su presencia depende de ferias en Chordeleg, Gualaceo o ventas informales en la misma parroquia.

Un paraíso para el turismo rural

Más allá de la manzana, Principal es también un destino que atrae por su belleza natural. La parroquia cuenta con 11.500 hectáreas de extensión y alberga una sorprendente biodiversidad: peras, capulíes, duraznos, reina claudia, moras y tomates de árbol, entre muchas otras frutas. Además, se cultivan cereales y hortalizas, lo que convierte al lugar en un auténtico mosaico agroproductivo.

El turismo es otra de las actividades en crecimiento. Miradores como la Cruz de Misión, el conjunto de lagunas conocidas como Tres Laguna, y el cerro Fasayñán, visible desde el centro parroquial, forman parte de las rutas ecológicas. Para visitarlos, es necesario coordinar con la Junta Parroquial, que organiza recorridos y brinda orientación.

Cifras que hablan de identidad

  • 11.500 hectáreas tiene la parroquia Principal.
  • 1.600 personas la habitan, distribuidas en seis barrios: Celel, Alizal, Llazhipal-Guacamullo, El Centro, Virgen del Cisne y Alianza Remate-Gausal.
  • Está ubicada a 18 km de la cabecera cantonal de Chordeleg.

¿Cómo llegar?

Desde Cuenca, se debe llegar primero a Chordeleg. A pocos metros del sector conocido como “El Arco” inicia la vía hacia Principal, hoy en buen estado. El trayecto atraviesa comunidades llenas de historia y trabajo campesino.

Principal no es solo un lugar, es un testimonio vivo de lo que ocurre cuando el amor por la tierra, la tradición y la innovación caminan juntos. Y, entre todas sus bondades, es la manzana la que, año a año, recuerda a propios y extraños por qué este rincón del Azuay merece ser celebrado.

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