El pasado 19 de agosto, el río Paute registró un caudal de apenas 101,1 metros cúbicos por segundo (m³/s), el nivel más bajo del mes y uno de los más críticos del año. Esta disminución es consecuencia directa de la reducción de lluvias en la provincia de Azuay, una condición que amenaza el funcionamiento del sistema hidroeléctrico más importante del país.
El río Paute es la principal fuente de agua para el Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, que incluye las centrales Mazar, Paute–Molino (Amaluza) y Sopladora. Estas tres plantas, juntas, producen cerca del 38 % de la electricidad que consume el Ecuador. La disminución sostenida del caudal está generando preocupación en el sector energético, especialmente tras los apagones masivos registrados en 2024.
Embalses en descenso
La baja del caudal también afecta directamente los niveles de los embalses. En la represa Mazar, por ejemplo, el flujo de agua cayó a 62,85 m³/s el 19 de agosto, muy por debajo de los 206,02 m³/s registrados el 5 de agosto.
En la represa Amaluza (central Paute–Molino), el caudal pasó de 270,47 m³/s el 5 de agosto a 109,1 m³/s el día 19. Entre el 9 y el 11 de agosto, incluso descendió a niveles críticos cercanos a los 80 m³/s.
La central Sopladora también muestra una tendencia descendente. El caudal se ubicó en 136,16 m³/s el 19 de agosto, apenas por debajo de su punto máximo mensual, que fue de 144,79 m³/s el día 1.
Los niveles de las represas reflejan esta situación. En Mazar, la cota fue de 2.153,14 metros sobre el nivel del mar (msnm) el 18 de agosto, frente a los 2.153,76 msnm del día 5. En Amaluza, el nivel osciló entre 1.988,62 y 1.990,41 msnm durante el mes. Por su parte, la represa de Sopladora mostró una leve pero constante variación entre 1.316,14 y 1.316,33 msnm.
Minas–San Francisco también se ve afectada
La central hidroeléctrica Minas–San Francisco, ubicada entre Azuay y El Oro, tampoco escapa a esta tendencia. Su caudal descendió a 24,54 m³/s el 19 de agosto, muy lejos del pico de 118,77 m³/s registrado el 6 del mismo mes. Esta planta aporta entre el 3 % y el 4 % de la demanda eléctrica nacional.
Transición a la temporada seca
Según la ingeniera ambiental Karla Fajardo, Ecuador se encuentra actualmente en una fase de transición hacia la temporada seca en la región andina, un fenómeno natural y cíclico. Este periodo, explicó, no solo reduce los caudales de ríos y represas, sino que también incrementa el riesgo de incendios forestales, muchos de ellos causados por acciones humanas.
La agricultura también se ve afectada por la escasez hídrica. Fajardo recomienda optimizar el uso del agua mediante sistemas de riego tecnificado, a fin de minimizar pérdidas en los cultivos. Asimismo, advirtió que la combinación de aire seco y humo proveniente de incendios eleva los niveles de material particulado en el ambiente, lo que representa un riesgo para la salud respiratoria. Especialistas sugieren mantenerse hidratado y utilizar mascarilla en los días más críticos.
Antecedentes: la crisis energética de 2024
La situación actual remite inevitablemente a la crisis energética de 2024, cuando el país enfrentó una de las sequías más severas de su historia. A partir del 18 de septiembre, se implementaron apagones nocturnos de hasta cuatro horas. La situación se agravó rápidamente, y desde el 25 de octubre se impusieron cortes de energía de hasta 14 horas diarias, afectando la producción industrial, el comercio y la vida cotidiana en todo el país.
Proyectos en desarrollo y desafíos pendientes
Pese a los esfuerzos por diversificar la matriz energética, el país aún depende en gran medida de su sistema hidroeléctrico. Dos proyectos clave —Cardenillo y Santiago— aún no se han concretado para completar el Complejo Hidroeléctrico Paute Integral. En particular, el proyecto Santiago, ubicado en Morona Santiago, requiere una inversión estimada de 3.000 millones de dólares.
Además, la Empresa Electro Generadora del Austro (Elecaustro) había iniciado en diciembre de 2021 la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Soldados–Yanuncay (PHSY), en Cuenca, con una capacidad de generación de 21,8 megavatios (MW). No obstante, la obra fue suspendida en enero de 2022 tras actos vandálicos en la zona.
Perspectivas
Con la llegada de la temporada seca y una demanda energética en aumento, las autoridades enfrentan nuevamente el desafío de garantizar el suministro eléctrico sin recurrir a medidas de racionamiento. El monitoreo constante de los caudales y niveles de embalses será clave en las próximas semanas, así como la implementación de políticas de eficiencia energética y la reactivación de proyectos estratégicos que fortalezcan la resiliencia del sistema eléctrico nacional.







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