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Cuenca crece más rápido que Quito y Guayaquil, pero también envejece y se encarece

Cuenca vive un momento de expansión acelerada que la posiciona como una de las ciudades de mayor crecimiento del país, incluso por encima de Quito y Guayaquil. Sin embargo, ese dinamismo convive con desafíos estructurales que ponen en tensión la calidad de vida: envejecimiento poblacional, presión sobre el suelo urbano, encarecimiento de la vivienda y brechas persistentes en el acceso al bienestar.

Los datos del informe Cuenca Cómo Vamos 2025 revelan una ciudad mayoritariamente orgullosa de sí misma, pero también atravesada por desigualdades territoriales y sociales que se profundizan a medida que el cantón crece.

Una ciudad que crece y se densifica

Desde 2010, la población de Cuenca se ha incrementado en un 17,9 %, hasta alcanzar los 696.101 habitantes. De ese total, el 60,64 % reside en el área urbana, donde la densidad poblacional es especialmente alta en parroquias como Cañaribamba (105 habitantes por hectárea), El Vecino (89), Gil Ramírez Dávalos (88) y Totoracocha (87).

Este crecimiento acelerado ha intensificado la presión sobre el suelo urbano, los servicios básicos y la movilidad, transformando progresivamente la estructura de la ciudad y empujando procesos de expansión hacia zonas rurales que hoy viven una urbanización acelerada.

Envejecimiento demográfico y cambio de prioridades

El aumento poblacional convive con un marcado proceso de envejecimiento demográfico. La población cuencana es fundamentalmente adulta, con una edad promedio de 28 años, superior a la media nacional.

El estudio identifica que las generaciones milenial y Z, entre 18 y 28 años, muestran una menor disposición a tener hijos. Las razones van desde cambios en las prioridades personales y aspiraciones profesionales, hasta la inseguridad laboral y las preocupaciones medioambientales. Las redes sociales, señala el informe, han contribuido a normalizar estos estilos de vida.

A este escenario se suma un factor clave: Cuenca alberga la segunda comunidad de extranjeros más numerosa del país, principalmente de origen estadounidense, que representa el 16,2 % del total de residentes extranjeros en Ecuador.

Para Ana Cecilia Salazar, del Colectivo Cuenca Ciudad para Vivir, estos datos no son aislados. “Los indicadores demográficos evidencian procesos sociales y económicos vinculados a un marketing inmobiliario que ha puesto a la ciudad en venta”, advierte. Este fenómeno, explica, impulsa la gentrificación en determinados sectores, encarece el suelo y eleva el costo de alquileres comerciales y residenciales.

Orgullo ciudadano, pero con matices

Pese a los desafíos, los niveles de satisfacción ciudadana siguen siendo elevados. El 93,1 % de los cuencanos afirma sentirse “algo orgulloso” o “muy orgulloso” de su ciudad, y el 66,2 % considera que las cosas van por buen camino.

De cara al futuro inmediato, el 44 % cree que la situación mejorará el próximo año, el 37,1 % piensa que se mantendrá igual y solo el 18,8 % anticipa un deterioro. Sin embargo, este optimismo convive con brechas estructurales que afectan de manera diferenciada a territorios y grupos sociales.

Inseguridad y empleo: las principales preocupaciones

La inseguridad y la delincuencia encabezan la lista de preocupaciones en todos los niveles socioeconómicos. La falta de empleo aparece como el segundo problema más señalado, con mayor peso entre los sectores de menores ingresos.

  • Nivel medio alto y medio:
    • Inseguridad: 33,33 %
    • Falta de empleo: 28,57 %
  • Nivel medio típico:
    • Inseguridad: 32,32 %
    • Falta de empleo: 24,24 %
  • Nivel medio bajo:
    • Inseguridad: 37,57 %
    • Falta de empleo: 19,21 %
  • Nivel socioeconómico bajo:
    • Inseguridad: 32,98 %
    • Falta de empleo: 31,91 %

En este último grupo, ambas preocupaciones prácticamente se equiparan, revelando una presión económica tan urgente como el temor al delito.

El tráfico aparece como un problema transversal, aunque con menor peso, reflejando las tensiones de movilidad propias de una ciudad en expansión.

Bienestar desigual en el territorio

El bienestar no se distribuye de forma homogénea. El estudio identifica clústeres urbanos y rurales que permiten visualizar dónde se concentran la satisfacción y la vulnerabilidad.

Los niveles más altos de satisfacción se registran en:

  • Clúster Urbano-1 (El Sagrario, Gil Ramírez Dávalos, Hermano Miguel, Huayna Cápac y Sucre): 76 %
  • Clúster Rural-2 (Santa Ana, Turi y El Valle): 75,8 %
  • Clúster Urbano-4 (Cañaribamba, El Batán, San Sebastián y Totoracocha): 71,7 %
  • Clúster Urbano-3 (El Vecino, Monay y San Blas): 71,8 %
  • Clúster Urbano-2 (Bellavista, Machángara y Yanuncay): 68,6 %

En contraste, el Clúster Rural-1 (Llacao, Nulti, Paccha y Ricaurte) presenta el panorama más crítico: solo el 60,6 % se declara muy satisfecho y la insatisfacción total alcanza el 15,1 %, el valor más alto del cantón. Varias de estas parroquias atraviesan procesos acelerados de urbanización, lo que explica parte de las tensiones actuales.

Lo mejor y lo peor evaluado

El informe muestra valoraciones positivas en varios servicios:

  • Educación superior privada: 90,8 %
  • Educación superior pública: 89,7 %
  • Salud privada: 86,9 %
  • Tranvía: 86,8 %
  • Vivienda (valoración general): 83,4 %
  • Oferta cultural: 76,1 %
  • Transporte público: 72,7 %

No obstante, estas cifras no logran ocultar déficits en áreas estratégicas.

La salud pública concentra uno de los mayores niveles de insatisfacción: solo el 36,3 % de la población se declara satisfecha, mientras que el 36,8 % se siente poco o nada satisfecha.

En el caso de la vivienda, aunque la valoración general es positiva, la insatisfacción total alcanza el 16,6 %, asociada principalmente al incremento del precio del suelo y de los alquileres, una tendencia vinculada a la gentrificación.

Un crecimiento que exige decisiones

Los datos de Cuenca Cómo Vamos 2025 dibujan una ciudad que crece, atrae y genera orgullo, pero que también enfrenta tensiones profundas. El bienestar existe, pero no llega a todos por igual. La forma en que Cuenca gestione su crecimiento urbano, su mercado inmobiliario y su modelo de desarrollo será determinante para definir si el progreso se traduce en una mejor calidad de vida para toda su población o solo para algunos sectores.

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