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Cuenca en alerta: aumento de muertes violentas en 2026 preocupa a autoridades y ciudadanía

Un total de 15 muertes violentas se han registrado en lo que va de 2026 en Cuenca y la provincia del Azuay, una cifra que enciende las alertas de las autoridades y genera inquietud en la población. El dato resulta especialmente preocupante si se compara con todo el año 2025, cuando se reportaron 21 casos.

El coronel Ángel Esquivel, comandante de la Policía Nacional en Azuay, detalló que de los 15 hechos violentos contabilizados este año, 14 ocurrieron en Cuenca y uno en el cantón Camilo Ponce Enríquez. Según explicó, cuatro de estos crímenes se registraron en sectores rurales como Tamarindo, Tarqui y Molleturo, mientras que el resto tuvo lugar en zonas urbanas.

El perfil de las víctimas también refleja una realidad diversa: solo tres eran oriundas del Azuay, mientras que las demás provenían de otras provincias e incluso del extranjero. Para las autoridades, una parte significativa de estos hechos está relacionada con el tráfico de drogas, particularmente con disputas por el control territorial para su comercialización.

Uso de armas de fuego y patrones delictivos

Uno de los elementos más preocupantes es el uso predominante de armas de fuego. De las 14 muertes violentas registradas en Cuenca, 11 fueron perpetradas con este tipo de armamento. En algunos casos, incluso se utilizaron armas de largo alcance, cuyo uso está restringido a fuerzas militares y unidades especiales.

Las investigaciones también han identificado similitudes en al menos ocho de los casos, que responden a la modalidad conocida como sicariato. Este patrón evidencia una preocupante evolución en la violencia criminal en la ciudad, tanto en la planificación como en la ejecución de los delitos.

Llamado a reforzar controles e inteligencia

El abogado e investigador en criminología, Pablo Peña, advirtió que el incremento de muertes violentas evidencia la necesidad urgente de reforzar el control de armas en la región.

“El trabajo conjunto entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas debe intensificarse, especialmente en zonas con mayor incidencia delictiva”, señaló. Además, enfatizó en la importancia de fortalecer los sistemas de inteligencia para desarticular redes de tráfico de armas y anticipar posibles hechos violentos mediante el uso de tecnología y análisis de datos.

Peña también subrayó la necesidad de mejorar los controles sobre armas ilegales y municiones, así como de promover estrategias de prevención comunitaria que involucren a barrios y líderes locales. “Recuperar los espacios públicos es clave para reducir la presencia de grupos delictivos”, puntualizó.

Un crimen que conmociona a la ciudad

La violencia alcanzó un punto especialmente doloroso la noche del 3 de mayo de 2026, cuando dos mujeres —madre e hija— fueron asesinadas dentro de su vivienda, ubicada en la avenida De los Cerezos, en Cuenca.

Las víctimas fueron identificadas como Ana María Tosi Mejía, de 69 años, reconocida comerciante de hornado en el Mercado 12 de Abril, y su hija Ana Lucía Tosi Mejía, de 52 años, abogada.

El crimen ha causado profunda conmoción entre vecinos y comerciantes. En el mercado, compañeros de “Doña Anita” le rindieron homenaje con velas y ofrendas florales, recordando su trayectoria y cercanía con la comunidad.

La Policía Nacional investiga este hecho como un presunto robo. Según allegados, la última vez que Ana María fue vista con vida fue durante el feriado del 1 de mayo, cuando atendió su negocio con normalidad, sin imaginar que sería su última jornada.


El incremento de la violencia en Cuenca plantea un desafío urgente para las autoridades, que deberán redoblar esfuerzos en seguridad, control y prevención para evitar que estas cifras continúen en ascenso.

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