“Quien viene a Cuenca y no visita Turi, no ha venido a Cuenca”. Esta frase popular resuena con fuerza durante las celebraciones por los 172 años de parroquialización de Turi, un pintoresco y simbólico mirador ubicado sobre la ciudad, que ha evolucionado para convertirse en un destino turístico de múltiples facetas. No solo es un punto desde el que se contempla Cuenca en su esplendor, sino un lugar que fusiona fe, arte, gastronomía y tradiciones, todo desde las alturas.
El alma espiritual de Turi: la iglesia y su balcón
En el corazón de Turi, la imponente iglesia, de paredes blancas y arquitectura majestuosa, se alza como un símbolo de la espiritualidad y la identidad de la parroquia. Es aquí donde peregrinos y turistas convergen, no solo para rendir homenaje, sino también para disfrutar de la panorámica única que ofrece el balcón interno de la iglesia, un espacio que invita a la reflexión y a la serenidad. Mariana Jaramillo, una visitante de Guayaquil, lo describe con claridad: “Desde el balcón uno se olvida del ruido, de las prisas, de todo. Solo queda la vista y una calma que te abraza”.
Aventuras y adrenalina para todos
Turi también ofrece emociones fuertes para aquellos que buscan algo más que calma. ‘Aventuri, Diversión Extrema’ se ha convertido en un referente para los amantes de la adrenalina, con actividades como columpios sobre el abismo, el Crazy Ball, simuladores de vuelo y una bicicleta extrema sobre cuerda. Abierto todos los días de 10:00 a 19:00, el parque es un destino ideal para toda la familia, con entradas a partir de 2 dólares para los niños.
Pamela Toledo, de ‘Aventuri’, comenta: “El lugar es ideal para que el visitante viva una experiencia completa, desde la emoción hasta el recuerdo fotográfico”. Además, aquellos que prefieren algo más tranquilo pueden disfrutar de senderos y miradores naturales, ideales para caminatas al aire libre por lugares emblemáticos como Boquerón, Monjas y El Calvario. La presencia de mascotas en el entorno también ha hecho de Turi un destino amigable para los viajeros acompañados de sus animales.
Artesanía y emprendimiento en el corazón de Turi
La parroquia no solo es conocida por su entorno natural y su devoción religiosa, sino también por ser cuna de emprendedores y artesanos. Guido Criollo, del taller ‘Repartiendo Cultura’, lleva 20 años creando miniaturas de fachadas coloniales, portallaves y adornos tallados en madera. Durante las festividades de este aniversario, los artesanos locales tienen la oportunidad de mostrar su trabajo en la feria de emprendedores que se organiza detrás de la iglesia. Con cerca de 20 carpas que ofrecen desde textiles y dulces hasta arte en madera, este evento se ha consolidado como un punto de encuentro para la creatividad y la tradición local.
Guido, quien fue reconocido por su labor artesanal durante la Sesión Solemne del GAD Parroquial el 25 de abril de 2025, destaca la importancia de estos espacios: “Este aniversario de parroquialización es una oportunidad para mostrar lo que hacemos”. A la par de Criollo, artistas como Martha Chapa, con su Taller de Cerámica Artística, rescatan técnicas ancestrales del barro para crear piezas decorativas con identidad cultural. “Tenemos desde magnetos por 3 dólares hasta murales que superan los 2.000. Hay para todos los gustos y bolsillos”, comenta Martha, quien con más de 25 años de trayectoria sigue siendo un referente de la cerámica en la región.
Una fiesta para los sentidos: música, gastronomía y recuerdos
Turi también sabe cómo fusionar la tradición con la modernidad. En la esquina tradicional, junto a la iglesia, se encuentra el ‘Banda Bar Turi’, un espacio único que celebra la música de las bandas de pueblo con un ambiente festivo, gastronomía temática y una decoración que incluye gigantescos instrumentos musicales. Su fundador, Ángel Remigio Pacho, lo concibió como un punto de encuentro para músicos y visitantes. “Aquí se come, se canta y se recuerda”, asegura Pacho. El bar es también un excelente lugar para probar platos como el Trompechicken, Saxopapa o Bombo Burger, mientras se disfruta de música en vivo.
La gastronomía de Turi no se limita a este bar. En el restaurante ‘Rossini’, Alejandro Barreto ofrece una fusión de la cocina mediterránea con los sabores locales, donde los comensales pueden disfrutar de platos como arroz moro o pastas italianas, acompañados de un cóctel de bienvenida con frutas y hierbas, una de sus especialidades.
El Señor de Belén: devoción y cultura
Otro de los grandes atractivos espirituales de Turi es el Señor de Belén, cuya imagen tallada en piedra del Cojitambo se encuentra en la cima de la colina. Con rasgos indígenas y rodillas llagadas, la figura es un punto de devoción para miles de fieles que, especialmente desde Biblián, Suscal, Azogues y otras comunidades indígenas de Cañar, dejan ofrendas y cartas pidiendo protección o agradeciendo favores recibidos.
Este ícono de la fe es parte de la experiencia cultural y espiritual que ofrece Turi, un lugar que invita a la reflexión y al descubrimiento.
Fiestas y actividades para todos
Las celebraciones por los 172 años de parroquialización de Turi continúan con una variada programación de actividades, incluyendo conciertos, desfiles y la elección de la Reina de Turi. Entre las actividades destacadas:
- 26 de abril: Festival “Todos cantan a Turi” (13:00), Elección de la Reina de Turi (18:00), Concierto de Marques y Sahiro (19:00) en el Mirador de Turi.
- 27 de abril: Desfile Cívico (08:00), Ruta: Barrio La Unión hasta la plazoleta central del Mirador, Concierto de Euler Caicedo, Azucena Aymara y Mónica Alexandra (13:00).
Con una mezcla perfecta de naturaleza, cultura, religión y entretenimiento, Turi sigue siendo un destino que ofrece algo para todos: desde quienes buscan tranquilidad hasta aquellos que se atreven a vivir la aventura. En este rincón de Cuenca, la tradición y la modernidad se fusionan para ofrecer una experiencia única.







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