Con una inversión proyectada de 54 millones de dólares y una visión de largo plazo, el Gobierno Provincial del Azuay aprobó un Plan Provincial de Riego, Drenaje y Aguas Subterráneas 2025–2039, que busca transformar la gestión del agua en el agro durante los próximos 15 años. La iniciativa fue respaldada por unanimidad en sesión del 28 de abril por la Cámara Provincial y representa una hoja de ruta técnica y estratégica para garantizar seguridad hídrica y productividad rural.
El plan identifica 323 sistemas de riego existentes, aunque se estima que en realidad hay más de 450, ya que aún se actualiza el catastro. De ese universo, cerca del 50 % utiliza sistemas tecnificados con tubería, mientras el resto opera con canales abiertos, muchos de ellos deteriorados o ineficientes.
“El momento de tecnificar ha llegado”, asegura Patricio Sagbay, dirigente del proyecto Hornillos II en Nabón. “Necesitamos aspersión y eficiencia para aprovechar nuestras vertientes de agua. Solo así lograremos productividad y sostenibilidad”.
En esa línea, la Prefectura ya ejecuta nuevas captaciones y mejoras en sistemas como Hornillos II, que beneficiará a unos 1.000 usuarios, y Río Minas-Ludo, en Sígsig, cuya obra está por concluir. Sin embargo, sus dirigentes advierten que falta más que infraestructura: vialidad adecuada, asistencia técnica y canales de comercialización son imprescindibles para consolidar su impacto.
Una radiografía preocupante del riego en Azuay
El plan no solo ofrece soluciones, también diagnostica con crudeza la situación actual. Entre los principales problemas detectados están:
- Más del 50 % de los canales de riego están en mal estado, sin recubrimiento y sujetos a filtraciones.
- Se han otorgado más de 4.300 autorizaciones de uso de agua, muchas cercanas entre sí, generando presión sobre las fuentes.
- Más del 90 % del territorio provincial presenta susceptibilidad media o alta a movimientos de masa, lo que complica las obras hídricas.
- Las unidades productivas agrícolas están altamente parceladas: el 80 % tiene menos de una hectárea.
- En las juntas de riego se detectan falencias legales y administrativas: falta de estatutos, personería jurídica, catastros de usuarios y permisos actualizados.
Javier Fernández de Córdova, director de Riego del GAD Provincial del Azuay, destacó que el plan articula tres lineamientos estratégicos y cuatro programas estructurales, ya en proceso de implementación. Estos programas son:
- Infraestructura de riego: construcción, mejoramiento y tecnificación de sistemas.
- Fortalecimiento económico-productivo: apoyo a unidades agrícolas sostenibles.
- Organización social: fortalecimiento de juntas y fomento a la asociatividad.
- Aporte ambiental: manejo sostenible del recurso hídrico y reforestación.
“Con este plan damos un paso histórico. Ya no vamos a improvisar ni actuar con proyectos aislados. Tendremos una guía clara para decidir qué sistemas tecnificar, cómo, cuándo y con qué impacto”, subrayó Fernández de Córdova.
Financiamiento garantizado
El financiamiento del plan está cubierto, según el propio GAD Provincial. Su presupuesto anual en riego ronda los USD 4 millones, lo que proyectado en 15 años supera la cifra total de inversión estimada.
Además, se prevé complementar con contrapartes comunitarias, apoyo municipal y parroquial, y cooperación internacional. Prueba de ello es el reciente acuerdo logrado con técnicos españoles, que aportarán USD 250.000 y apoyo técnico para diseñar la tecnificación de los sistemas Santa Isabel y Chicticay-Paute.
Dos años de trabajo técnico
La elaboración del plan tomó cerca de dos años, con apoyo de una consultoría especializada. Hoy, además de ejecutar obras, la Prefectura impulsa escuelas de riego, reforestación y acciones de conservación, como parte de una política integral para enfrentar el cambio climático y asegurar el desarrollo agrícola del Azuay.







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