La Dirección de Cultura de la Universidad de Cuenca presenta una nueva edición de su innovador espectáculo interdisciplinario: Mixturas: (Re)creaciones. La obra, que entrelaza danza contemporánea, música sinfónica e interpretación teatral, subirá a escena los días viernes 9 y sábado 10 de mayo a las 20:00 en el Teatro Carlos Cueva Tamariz. La entrada es gratuita, aunque se recomienda asistir con antelación debido al aforo limitado.
En esta tercera edición de Mixturas, la propuesta artística se construye sobre un repertorio musical que abarca desde los sonidos barrocos de Vivaldi hasta las vanguardias del siglo XX con Stravinsky y Bartók, en una fusión escénica que promete intensidad emocional y profundidad conceptual.
El maestro William Vergara, director de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Cuenca y líder del proyecto, señaló que Mixturas nació con el objetivo de integrar las distintas disciplinas artísticas cultivadas en la universidad. “Esta vez trabajamos con 10 obras musicales, interpretadas en vivo por la orquesta y traducidas al lenguaje del cuerpo por la Compañía de Danza. Cada pieza incorpora además recursos teatrales y textuales que amplifican su resonancia escénica”, explicó.
La dirección artística de las coreografías recae en Carolina Napoleoni, quien guió a los bailarines en un enfoque escénico que prioriza la expresión simbólica del cuerpo. “Cada cuadro es una exploración de temas como la memoria, el deseo, la resistencia o la libertad. Desde lo íntimo hasta lo político, el cuerpo se convierte en el canal principal de comunicación”, dijo la coreógrafa.
La pieza de apertura, Brisa perenne, propone una evocación poética de la naturaleza, mientras que otras como ombres (sic) incorporan texto hablado para cuestionar estereotipos de género, particularmente en torno a la masculinidad.
El repertorio incluye obras de compositores fundamentales como Johann Sebastian Bach, Antonio Vivaldi, Piotr Ilich Tchaikovsky, Aram Khachaturian, Igor Stravinsky, Béla Bartók, Heitor Villa-Lobos y Maurice Ravel. La selección, realizada de manera colaborativa entre el equipo coreográfico y el maestro Vergara, responde a una búsqueda de coherencia entre estética sonora y construcción escénica.
“La música en vivo marca una diferencia esencial en un montaje de danza. La orquesta respira con el movimiento del bailarín, y ese diálogo genera momentos de gran autenticidad y potencia artística”, destacó Vergara.
El espectáculo reúne a cerca de 100 personas entre músicos, bailarines, técnicos e iluminadores. La Orquesta Sinfónica Universitaria, compuesta por 74 músicos, acompañará a 12 bailarines —seis de la compañía universitaria y seis invitados externos—, entre ellos Andrés Ordóñez y Alba Torres, quienes presentarán solos especialmente creados para esta edición.
Para Vergara, el objetivo de Mixturas es demostrar que la música clásica no es un relicto del pasado, sino una forma viva que puede resignificarse al ser habitada por nuevos lenguajes. “Estas partituras fueron escritas hace siglos, pero su estructura y fuerza emocional siguen vigentes. La danza y el teatro nos permiten dialogar con esa herencia desde el presente”, concluyó.







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